El bar Netegi cerró sus puertas a medianoche, cuando ya había quien amenazaba con convertirse en calabaza u (horror, terror, pavor!!!!) algo peor. Sin embargo, los cinco jinetes del apocalipsis estábamos de buen humor, con buen feeling, y decidimos enviar a nuestro negociador más reputado en busca de víveres, de algo con que combatir y  humedecer la posible aridez de una distendida charleta que se anunciaba larga. Y el enviado no decepcionó, pues regresó al campo base con dos rehenes.

1. Una botella de orujo de hierbas sin etiqueta. Qué miedo, ¿verdad? Pues no, resultó estar bien bueno, pese a servirse caliente, fracasados los intentos refrigerantes de Marny.

2. También capturó una botella de licor de café convenientemente etiquetada. Qué bien pinta, ¿eh? Pues tampoco. De lo malo que estaba aún se acuerdan mi lengua, mi paladar, mi gaznate y mi intestino.

Hay cafés malos. Hay licores de café igualmente nefastos. Y luego está Aperitivo Café de Alcoy, de Bebidas Espirituosas Tradicionales de Alicante; no es malo, es lo siguiente.

La presentación, en botella de cuello estilizado, resulta sugerente.  Cierto es. Pero el aroma ya abre un universo de dudas; adelanta una cata deslavazada, falta de carácter y esencia. Aguada. Y el emboque confirma el pronóstico. Menudo chasco. Realmente malo, inane, futil y desnaturalizado. Mejor el agua de los floreros. Mejor irse a la cama.

 (no le gusta el agua de los floreros a Igor Pinxet)

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Periodista y gastrósofo. Heliogábalo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Director de Suite, el único foro gastronómico sin cocineros de este país.

igorcubillo.com