Patatas fritas Vicente Vidal Gran Selección. Patatas de verdad

¡Mesonero! Atiéndanos, por favor. Ponga en la barra unas Voll-Damm y unas patatas fritas. De sobre, sí, pero no se ande con chiquitas, no ponga cualquier sucedáneo. Tenga en cuenta que somos seres racionales, de los que comen raciones en los bares. Controlamos. Y nos gustan las patatas fritas Vicente Vidal Gran Selección. Con su envoltorio lujoso, apto para ser despachadas en una delicatessen. Su sabor a buena patata, ¡qué menos! Su grosor, su textura recia y su cuerpo crujiente. Su peso. ¡Qué consistencia! Con su regusto a aceite; ese regusto agradable, alejado de la grasa que envuelve mitos como el de las patatas Los Leones. Y qué decir de sus formas retorcidas, caprichosas, casi gaudianas… Coño, mesero, ¡sírvalas ya, a qué espera!

(cuchillo)

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