Francesinha. Más es más

Media francesinha de Verso em Pedra (foto: Cuchillo)

Desde el desconocimiento, uno piensa en un sandwich a base de pan, queso, salchichas, fiambre, bistec, una especie de chistorra y huevo frito, y la elucubración deriva en visiones de omeoprazol y sensaciones de pesadez y dolor de barriga provocados por el rascacielos. Desde la experiencia, cuando uno come en Oporto una francesinha, que así bautizaron al invento en Portugal, descubre que la superposición de tanto ingrediente proteínico resulta sorprendentemente armoniosa y hace tambalear el principal axioma minimalista para ratificar, sin que sirva de precedente, que en ocasiones más es más.

En nuestro caso, sabíamos que es una preparación típica de Oporto, pero no fuimos a su encuentro, fue ella la que nos asaltó. Paseábamos a orillas del Douro (Duero), tras visitar el austero Museo del Vino de Oporto y el dedicado a Transportes y Comunicaciones  en la Alfândega Nova, cuando en una deteriorada barriada llamó nuestra atención un gran cartel que la anunciaba. No era el rincón más coqueto de la ciudad, sino una de las muchas estampas decadentes que aumentan su encanto, y precisamente por ello nos decidimos a descubrir en ese salón esta interesante manera de satisfacer a un bilbaíno con un bocadillo de cuchillo y tenedor.

El local se llama Verso em Pedra (Rua da Arménia 12-14-16) y despacha gran variedad de francesinhas (hasta una decena, con lomo, hamburguesa, hongos, marisco…), pero nosotros nos decidimos por la que llaman “tradicional”, la más parecida a la que habíamos visto en una guía gastronómica, que cuenta con los ingredientes detallados en la primera línea. Por 13 euros nos sirvieron en dos platos una pieza enorme, lo suficientemente grande para satisfacer a una pareja y bañada en la picante salsa característica, el toque distintivo que la referida guía presenta como el resultado de mezclar salsa de marisco, cerveza, salsa Worcestershire, mostaza, brandy y mantequilla. Casi nada al aparato.

Si pasas un par de días en Oporto date los homenajes que quieras a base de bacalao, fados y vino dulce, pero reserva también un momento para una comida informal, completada por patatas fritas y cerveza. La francesinha no es tan sencilla como pueda parecer a simple vista (basta con recordar los ingredientes de su salsa) y procura la grata placidez de los placeres sencillos. Un gran invento.

(Igor Cubillo)

4 Comentarios

  1. Hola!

    Invito a todos a visitar la guía online con las mejores Francesinhas:

    http://www.francesinhas.pt

    Gracias!

    Adios.

  2. con esa foto que parece una piscina de salsota y a la una del mediodía es imposible leer!!

  3. Señor pato, lea bien. Armoniosa (no empalaga), salada (no es dulce) y ligeramente picante (tampoco amarga). Un saludo.

  4. Que buena pinta!! salado? dulce? amargo? empalaga?

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