Qué bellos son los días indolentes en los que, mientras el resto de la Humanidad se dedica a sus quehaceres, uno puedo tomarse el día libre y hacer exactamente lo que quiera. Uno de esos días me conjuré con mi colega Cuchillo para disfrutar de la sobreabundancia de tiempo mientras el resto de la basca se escondían en las oficinas.

Así que, en ruta turística, un día de marzo, monté en el tren de cercanías que RENFE conserva en la margen izquierda de la ría del Nervión. Un tren con mucho mérito y que debiera ser incluido en los folletos promocionales que reparten a los que visitan Basqueland. En un viaje de media hora descubres toda la arqueología industrial de lo que fueron Altos Hornos, y barrios obreros y zonas mineras y de lo que ahora quieren que sea algo diferente pero que no acaba de ser nada o mucho (reinventarse llaman a esa figura los modernos). Y se ve la Ría, y se observan a los nuevos vascos que son los que mayoritariamente utilizan este transporte. Que quizás sea deficitario porque la gente prefiere ir rápida en el metro, aunque se vaya a oscuras y rápido hacia ninguna parte.

Euskaldun berria, Renfe
Euskaldun berria, Renfe

El caso es que la cita era en el Puente Colgante, declarado Patrimonio de la Humanidad y como no estaba muy claro en que margen del puente se había quedado la ley de Murphy hizo que esperará al simpático co-worker en la que no era.

Tome el puente, subí en la barquilla y allí, la ví. Era rubia, alta (últimamente todas son Muy altas, o quizás sea que yo me he quedado pequeño, vaya usted a saber) y llevaba una Nikon D90 gastada y usada. Su mochila la imaginé repleta de objetivos (vitales y ópticos). Cambiamos una mirada, y eso es mucho cambiar para los tiempos que corren. Esperó y siguió mirando(me). Y yo me quedé a medio camino con el tan socorrido «Can I Help you?» en la boca. Siempre me he imaginado como precursor de una ONG de ayuda a turistas guapas y solitarias en las que yo, como fundador y único socio, de manera altruista, las enseñaría mi ciudad, las invitaría a los mejores restaurantes a las sorprendidas ayudadas y luego, ellas, contarían en Suecia, Inglaterra o en Australia lo bien que se les trató aquí y hordas de visitantas invadirían nuestra tierra y el PIB relacionado con el sector turístico femenino se dispararía. Soy de prontos y he hecho cosas muy similares en el pasado. Ahora también, pero menos. No le pondré a Cuchillo como excusa porque se que él seguro que se hubiera apuntado al plan a gusto.

Y pasé a la idea original era descubrir el nuevo restaurante de Álvaro Martínez, uno de los reconocidos cocineros vascos (sí lo se, eso es un pleonasmo). Álvaro es recordado por su quehacer en el Kubita Kaia y el Kukai y, nos cuentan, que decidió tomarse un descanso de los fogones, hasta ahora que ha inaugurado el Sukam. El Sukam es un local amplio, minimalista, elegante y espacioso. Las mesas no se tocan y está hecho para mirar y ser mirado. Allí estaba lo must de Getxo, que es una zona de mucho poderío. El local exhibe una carta en la que la mar tiene una importante presencia y en la que los toques de fusión hacen guiños internacionales sobre las recetas de siempre. En una primera ojeada nos recordaron algunas de sus ofertas a la cocina internacional de otro de nuestros favoritos, el Elizegi del Bascook.

Pero aquí estábamos, dispuestos a probar con un menú de 19,50 euros. ¿caro, barato?. La verdad es que para lo que comimos que fue mucho y bueno se nos hizo justiprecio.  Y por cierto, todo acompañado con una cesta de excelentes variedades de pan casero. Una maravilla y un detalle.

Compresión lectora: sopa de ajo, no, bacalao, sí
Compresión lectora: sopa de ajo, no, bacalao, sí

Yo veo bacalao en un menú y ya no veo nada más. Así que pedí Bacalao con sopa de ajo cremosa y crujiente de puerro. La verdad es que mi impaciencia lectora hizo que leyera sopa de ajo y hasta ahí. Así que la sorpresa fue doble. Una hermosa ración del pescado, tierna, jugosa, hecha con poco calor y mucho mimo. Y con una salsa enorme y con los crujientes de verdura añadiendo una textura divertida y diferente. Un señor plato para un menú.

De segundo fui a lo seguro y, por aquello de la moda de las dietas proteínicas (es un decir) elegí las mini hamburguesas con pan de pita y espuma de mostaza. Excelente carne, gran pan y una salsa con base de mostaza etérea. Buenas cantidades para que nadie se quede con hambre.

Mini hamburguesas con pan de pita (pese a lo mini del nombre muy buena ración)
Mini hamburguesas con pan de pita (pese a lo mini del nombre muy buena ración)

El compañero del metal, Cuchillo eligió plato de cuchara: garbanzos guisados con rabo de buey al vino tinto. De segundo, e influido por mi primero, bacalao. Es lo que tiene el método prueba error, que aciertas en piel ajena.

Me quedé con ganas de probar, de lo ofertado en carta, los noodles salteados con langostinos, pollo o verduras a la soja o el huevo a 64º con pimientos asados y espuma cremosa de patata y bacon. Pero, amigos ( y amigas) lo bueno de los sitios que te gustan es que siempre encuentras una razón para repetir.

El menú, para los menos tragones y para las que estén embarcadas en «operaciones buenorra» tiene una versión light en la que, por 14,50 euros eliges un plato y postre.
Acabamos y como el día seguía siendo claro, nos acercamos al Pianamul cercano, porque nos gusta su café y porque nos gusta estar allí dejando pasar el rato.

El día acabó. Hicimos planes de futuro que tienen relación con este blog y el amigo Cuchillo me señaló un escaparate en el que una oferta se anunciaba. Me incliné, se oyó un chof y algo blando se adhirió a mi suela. Imaginen el qué. Así que, como decía mi abuela que en esos casos lo mejor es no lamentarse y comprar lotería (que toca) así lo hicimos y mire usté que nos tocaron 37 leuros. Día redondo.

soñó, comió, pisó y vaguéo Zuloko (solo y en compañía de otros)

Sukam
Plaza Zubiko s/n –

Las Arenas (Getxo)
946 85 09 92

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Periodista y gastrósofo. Heliogábalo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Director de Suite, el único foro gastronómico sin cocineros de este país.

igorcubillo.com