Restaurante Kako (Astigarraga). Bien de salsas, y un poco de rentas

May 28, 13 Restaurante Kako (Astigarraga). Bien de salsas, y un poco de rentas

Tenía muchas ganas de ir a Kako, un restaurante inaugurado en 1968 que en su web se anuncia como exponente de la «cocina tradicional vasca de la más alta calidad», y presume de «excelente servicio» y «atención personalizada». Tantas ganas tenía, que cuando crucé por fin su umbral prescindí del menú del día, que esa jornada ofrecía por 25 euros dos platos a escoger entre garbanzos con hongos; sopa de pescado; ensalada mixtos; pudin de setas (hasta aquí, primeros); merluza rebozada; anchoas; tortilla de bacalao; y entrecot (estos cuatro últimos, a modo de segundos). No vaya a equivocarme y termine comiendo ensalada mixta y tortilla por más de 4.000 pesetas, pensé. Que me conozco.

Por tanto, preferí sacrificar postre, crianza y café y, dado lo elevado del precio (algo habitual en Donostialdea), componerme una comanda a la carta por un coste similar. Así, aposté por pimientos rellenos de txipiron en su tinta (9€), a modo de arranque, y seguí con carrilleras de rape en salsa verde (13,5€). Todo regado con una botella de sidra Mina, del mismo Astigarraga, bien fresquita y ligera, nada pasada de amargor.

Pero no nos anticipemos. Al llegar, un camarero de aire nada ceremonioso, más bien acelerado y de atención poco personalizada, me indicó que podía sentarme en una mesa cercana. Me atrevo a decir que el comedor, dividido en tres áreas y con paredes de piedra, resulta acogedor. Y lo afirmo pese a que yo me acomodé junto a un botellero, bajo un perchero y resguardado por la barricada que formaban dos barricas, sobre las que se depositaban paños y libro de reservas), y varias cubiteras (hasta 14 conté). Desde allí divisaba el montacargas y escuchaba los juramentos y chascarrillos de los camareros. Comentarios técnicos: «A ese flan le falta una bola de helado de queso». Y juicios de valor: «Por muy bien que des de comer, si el servicio es tan pésimo como el que tenemos…».

La luz era tenue, lo que dificultaba la labor del reportero gráfico que hay en mi (se apreciará en las imágenes que ilustran esta entrada), pero no me impidió ver perfectamente el boquerón que me sirvieron a modo de aperitivo. Rico, con el punto de vinagre justo para alegrar, sin avasallar. Dos filetes gruesos y tiernos, con grasa apropiada para untar.

Llegaron tres pimientos rellenos, precedidos por aromas de nata. Ahí mandaba ésta, en detrimento del txipiron. Donde Juan Mari Arzak y otros incorporan miga de pan remojada en leche, parece que aquí se recurre al chorretón de nata. Parece, insisto. La preparación me resultó monótona, encontré algún resto de piel braseada y también pepitas.

Después de untar el plato, me encontraba bastante escéptico. Con el buen recuerdo del boquerón, el fresquito de la sidra y el cierto empalague del baño de los pimientos.

Pronto me percaté de que no cambian los cubiertos entre plato y plato, pues terminé cortando el pescado con un cuchillo de carne manchado de tinta del jibión, de la jibia buena. Me procuraron cuatro trozos de rape (buena cantidad) sobre dos ruedas de patata panadera, salpicados por guisantes y perejil de la salsa verde. ¿Prometedor? Un plato sin alma. Sin chispa. Sin sal. Sin gracia.

Recapitulando: dos elecciones algo sosas, demasiado untuosas y sumergidas en salsas que tapaban los atributos de los respectivos ingredientes principales.

Ahora viene cuando la peinan… No había calculado mal el desembolso a realizar, pues con los 4 euros de la sidra la cuenta ascendía a 26,50€ (casi la clavo, oigan), pero resulta que había que sumar el IVA, algo que la carta no especificaba. Feo detalle. Irregular, seguro. Ilegal, probablemente. Mal, en cualquier caso. Así, la broma se fue a 29,15€, tres pimientos, cuatro retales de sapo, dos ruedas de patata, sendos baldes de salsa y cinco culines de sidra. Juzguen ustedes. A mí, me parece caro. Me hubiera quedado a gusto de haber pagado la mitad. Va a tener razón el lugareño que me dijo que el Kako vive un tanto de las rentas…

(disfrutó la sidra y el boquerón, Igor Cubillo)

web de Kako

ver ubicación

Calle Mayor, 19; 20115 Astigarraga (Gipuzkoa)
943 55 17 41

9 Comentarios

  1. No sé por qué me parece que este señor (Cubillo) no sabe comer. No me voy a extender, sólo le voy a decir que llevo muchos años comiendo en Kako de Astigarraga, y todabía no he salido a disgusto nunca. Mira por dónde, que el próximo sábado vamos a ir a comer 7 personas. Cree el señor (Cubillo) que repetiría, si fuese el Restaurant Kako tan… como él dice? Kako ez un hogar agradable, donde nos atienden muy bien, y donde siempre comemos esquisiteces. Y vuelvo con el señor (Cubillo), si no le gustan los platos que presenta el restaurant Kako, no vuelva. Alguna vez he quedado sin poder ir porque estaba lleno; no estaría usted ocupando mesa para luego despotricar, y yo me quedé sin poder disfrutar de una esquisita comida en KAKO? On egin.

    • Igor Cubillo /

      Estimado Pello.
      Mi experiencia fue la que relato en el texto. Me alegro de que usted haya tenido siempre más suerte que yo. Y, por cierto, no he vuelto a Kako, aunque no descarto hacerlo. Seguro que han mejorado.
      En cuanto a lo que apunta en su penúltima frase, no me importaría que hubiera sucedido lo que sugiere.
      Mila esker.

  2. Estimado Juan Mari,
    muchas gracias por hacerme partícipe de su opinión. Seguro que nos ayuda a mejorar.

    No obstante, permítame una precisión. En este blog nadie escribe con ánimo de hacer daño. Ni siquiera yo. En mi caso, que soy precisamente quien porta el cuchillo, cualquier sospecha al respecto se difuminará al comprobar que en Gipuzkoa, su área de influencia, quizá no he hablado muy bien de Kako, Next, Jaizkibel, Arratzain e Ibai; pero sí he alabado la comida de Urbano, Arrikitaun, Illara, Mirador de Ulía, Miramón Arbelaitz, Kokotxa, Munto, The Morgan Kompany, Cantina San Marcial, Erribera, Izarraitz, las hamburguesas de Va Bene, los sacramentos de Ekaitz (Polipaso), la tortilla de Begihaundi… No son pocos lugares

    Volviendo a Kako, convendrá usted en que 25€ por una ensalada mixta y una tortilla es un precio exagerado. A no ser que se acompañe con una copa de Petrus. Opino.

    Y pese a no ser de su agrado, tras releerla, considero que la descripción de la ración de pimientos es bastante descriptiva: «Llegaron tres pimientos rellenos, precedidos por aromas de nata. Ahí mandaba ésta, en detrimento del txipiron. Donde Juan Mari Arzak y otros incorporan miga de pan remojada en leche, parece que aquí se recurre al chorretón de nata. Parece, insisto. La preparación me resultó monótona, encontré algún resto de piel braseada y también pepitas». Lamento que lo considere una crítica «nada gastronómica». Quizá obedezca a mi falta de erudición, pero es obvio que ello no resta credibilidad al relato de mi experiencia.

    Respecto a su alusión a la publicidad, todo habrá quedado aclarado con los atinados comentarios de Zuloko y Cuchillo.

    Reitero mi agradecimiento.

    Y le envío un cordial saludo.

  3. Zuloko me ha leido el pensamiento y lo ha plasmado mejor de lo que yo lo hubiera hecho.

    Yo también tengo un blog, y me expongo a las críticas constructivas, a las dañinas, y de vez en cuando a algún aplauso. Sin embargo, en mi trabajo, pocas veces son las que se me facilita tanta información y tan directa como la que este blog, y otros muchos le pueden facilitar, y de manera GRATUITA.

    No sirve de nada cerrar los ojos, y pensar que todo lo que se hace siempre se hace bien, por que un dia, eso cambiará, la gente dejará de ir, y usted se preguntará ¿por qué, si lo hago todo bien?. Mire el periódico, en dos semanas, dos de las empresas familiares más potentes de Bizkaia, estan a puntito de cerrar, a pesar de tener gente, a pesar de llevar tantos años o más que usted. Nadie se salva, asi que , renovarse o acabar muriendo.

    Un abrazo Manueles.

    B.

    • Eneko /

      El comentario del sr. Zuloko me parece muy acertado y además es un buen consejo. Una crítica constructiva debe ser apreciada, porque es un elemento indispensable para la mejora, muchas veces no somos capaces de observar nuestros propios fallos, por las circunstancias que fueren y son otros los que nos hacen abrir los ojos a los aspectos a corregir. Una crítica bien gestionada, puede convertirse en una herramienta que genere una corriente de opinión positiva.

      Un cordial saludo

  4. Mr. Duck /

    A un restaurante se intenta ir a comer bien y si se paga es exigible que la calidad y el servicio sean acordes, porque si no te lo cocinas en casa y tan contentos. En cualquier caso las críticas siempre son buenas y tendrían que servir para esforzarse más y mejorar en la atención al comensal. De todas formas si una imagen vale mas que mil palabras…buf! menudas piscinas!!

  5. zuloko /

    Juan Mari, agurgarria, Egun on bai

    Por alusiones, en lo que a lo de la publicidad se refiere. Este es un blog albergado en un proveedor de hospedaje gratuito, wordpress.com en el que, de manera aleatoria, el proveedor nos vincula publicidad sobre la que los administradores del blog no tenemos control ni sacamos beneficio alguno de la misma. Estamos en pleno proceso de mudanza a un servidor propio. Cuando eso pase, no se preocupe, que tendremos mucho cuidado en vincularnos sólo con marcas o iniciativas que sean de nuestro agrado y a las que respetemos.

    Por otra parte, yo no voy a defender al señor Cubillo, que es mayorcito y sabe defenderse solo, pero leyendo con detalle su crónica se me ocurren dos cosas.

    1.- Que sea mentira lo expresado ,lo que sería inaceptable, y no es el caso. Se lo aseguramos.

    2.- Que sea verdad. En este caso los expertos en marketing y en su aplicación en las redes sociales surgieren siempre el tomarse la crítica como una oportunidad y no como una amenaza. El cliente que critica y que cuenta lo que ve y lo que come, es sólo la parte emergida de un icerberg de críticas que no afloran, por lo que el local criticado tiene en ese comentario una poderosa herramienta para corregir y mejorar. Ponerse a la defensiva o despreciar el feed-back no sólo no conduce a nada sino que es un recurso desperdiciado por el que muchas empresas estarían dispuestas a pagar.

    Mila esker

  6. Juan Mari /

    Egun on,
    No estoy en nada de acuerdo en como este señor ( Cubillo) hace críticas nada gastronómicas y dice lo q piensa sin tener en cuenta el daño q puede producir a quien no conozca los restaurantes a los q critica.

    Nada le parece bien, siempre saca mil defectos y solo cuando va a uno de los grandes es cuando los alaba y estoy seguro q tb encuentra muchos fallos pero se los come, nunca mejor dicho.

    En concreto a mi opinión, Kako es uno de los grandes aunq no tenga estrellas michelín, lo q pasa q a todo el mundo es imposible gustar.
    Si opino, q si un lugar se mantiene tantos y tantos años, no puede ser tan malo y tan caro como el señor Cubillo lo describe.

    Por favor, deje de sacar tantos fallos a muchos restaurantes, de dar una imagen q en muchos muchos casos lo único q hace es perjudicar y mucho la imagen de los mismos y si da una opinión, de una opinión, pero con mucho más tacto, q uds seguro q en su trabajo tb tiene muchos errores pero seguro q tb muchas cosas buenas.

    PD: Mucho criticar a restaurantes y luego este bolg gastronómico tiene publicidad de una franquicia de comida, Foster´s Hollywood.
    No pega ni con cola !!!

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