El momento de la lamprea

Mar 13, 14 El momento de la lamprea

NOSÍ (+15 rating, 3 votes)
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¿Está la carne a su gusto, don Hannibal? La hemos cogido viva, nos hemos servido de cuchillo para darle un buen corte bajo el cuello, la hemos suspendido para dejar que se desangre y luego la hemos decapitado. La sangre no la hemos tirado, la hemos recogido en un recipiente con vino tinto, para que no se coagule, y la hemos utilizado en la cocción… ¿Se encuentra bien, señor Lecter? Espere, le indico dónde está el excusado…

Sí, son muchos quienes muestran su repelús ante la idea de comer lamprea, un pez con forma de culebra (lo que faltaba), sin escamas, espinas, ni mandíbula, que despide el último capítulo de su existencia sumergido, efectivamente, en su propia sangre, para deleite del comensal. Justicia poética para un pez parásito, que vive fijado a tiburones, salmones, bacalaos y mamíferos marinos a los que chupa la sangre y otros jugos. Pero, no se equivoquen, también hay quien considera a la chupona un verdadero manjar, desde tiempos del Imperio Romano; y quien aún no la ha probado en su versión más gore, pero está deseando hacerlo. Este último es mi caso. No me asusta su sangre, ninguna de sus células; ni las que transportan oxígeno, ni las que se encargan de las defensas, ni las que tienen por función la coagulación. Crecí cantando ‘Vampirella’, de Los Vegetales, me entraba sueño leyendo Drácula y me encanta la morcilla en (casi) todas sus variedades y preparaciones. Vaya si me encanta.

La lamprea, cocinada en su sangre

Boca-ventosa de lamprea (foto: cibertimanios.com.ar)

Boca-ventosa de lamprea (foto: cibertimanios.com.ar)

Así pues, desearía pasar la semana comiendo lamprea. Mismamente como la preparan en Mesón da Lamprea (Cabeiras, Arbo, Pontevedra): “Se hace en su propia sangre con tan solo cebolla, perejil, vino tinto, la sangre del pescado y unos 15 minutos de cocción. Se sirve en la mesa en una grande y rústica cazuela de barro, borboteando aún su oscura y untuosa salsa”, recordaba Mikel Corcuera en artículo periodístico.

Si tienen el mismo anhelo que yo y viven en Galicia, o tienen la inmensa suerte de caer por allí, aprovechen, pues estamos en plena temporada. Ahora es cuando, alcanzada la madurez sexual, el peixe dos sete buracos, anádromo, remonta el Miño, el Lérez, el Ulla, el Tea, el Tambre y otros ríos para desovar. Estos días, durante los tres o cuatro primeros meses del año, retorna al que es, prácticamente, su último reducto, junto al norte de la vecina Portugal, el oeste de Francia y el este de Canadá, donde es repudiado cual alimaña. En este mismo instante, los cocineros gallegos lo preparan a la bordalesa, a la cazuela, en escabeche, en empanada, rellena, curada… Qué envidia. Qué morriña.

(Igor Cubillo)

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Un rato fea, la lamprea (foto: es.wikipedia.org)

Un rato fea, la lamprea (foto: es.wikipedia.org)

La chupona en acción (foto: madrimasd)

La chupona en acción (foto: madrimasd)

Perfil Igor CubilloIGOR CUBILLO Periodista especializado en música, ocio y cultura. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). En el medio de la vía, en el medio de la vida, si hay suerte, tal vez. Ha pasado la mayor parte de su existencia en el suroeste de Londres, donde hace más de 20 años empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Harlem R&R ‘Zine, Ruta 66, El País, Bilbao Eskultural, Ritmo & Blues, Getxo A Mano (GEYC), Efe Eme, Den Dena Magazine, Kmon, euskadinet y alguna otra trinchera. Prefiere los caracoles a las ostras. Qué tío. Anda que… Ah, tiene perfil en Facebook y en Twitter (@igorcubillo), ahora le ha dado por hacer #FollowBack, pero no #FF. Se le resisten ciertas palabras y acciones con efe. Él sabrá por qué…

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