Ronquillo (Ramales de la Victoria), seis reflexiones para descubrirlo

Jul 01, 16 Ronquillo (Ramales de la Victoria), seis reflexiones para descubrirlo

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1. Hay que adentrarse en la Cantabria infinita para llegar a la pequeña localidad de Ramales de la Victoria, donde se encuentra el Restaurante Ronquillo. Éste tiene un bar de pueblo de toda la vida en la entrada y el comedor, sin mayores lujos, es bonito y acogedor, pero un tanto pequeño; por esa razón, y con el aumento de la clientela, han tenido que ampliar el refectorio comiéndole un trozo al bar. Para asegurarse un mínimo de tranquilidad mejor elegir el comedor, pero más de una vez hemos comido en el lado del bar y, quitando momentos puntuales, reina la tranquilidad y merece la pena por lo que vas a degustar a continuación.

2. La carta combina cocina de autor y cocina tradicional. Para poder probar de todo un poco, solemos optar por el menú degustación, que nunca traiciona en este restaurante. El menú degustación y la carta varían según la temporada, combinando alimentos y frutos con sabor cántabro con el toque especial de David Pérez, quien hace dos años se impuso en el Campeonato de Cocineros de Cantabria organizado en el marco del congreso Cocinart Torrelavega.

Aperitivo en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)

Aperitivo en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)

3. La última vez que estuvimos, en junio, el menú degustación consistía en cuatro platos y un postre. Como aperitivo nos obsequiaron con un salmorejo con virutas de aceituna negra, un crujiente de morcilla sobre salsa de foie y uvas pasas, y una pequeña croqueta. Según la temporada, el salmorejo lo sustituyen por una crema de lentejas. Mención especial al primer entrante, que consistía en espárragos con guisantes y perretxikus. A continuación, se sirvió crema de salmón y dos principales: pescado, merluza con tomate en diferentes texturas, y carne, mollejas a la zarzaparrilla con falso boniato y crema de remolacha. La merluza, tiernísima, se derretía en la boca. Y aunque no soy aficionada a comer mollejas, reconozco que me gustaron. El primer postre consistía en una mousse de limón con naranja y galleta de jengibre. Y el segundo, para contrarrestar sabores, gelatina de miel con helado de queso y granizado de manzana. Para chuparse los dedos, vamos.

Mollejas a la zarzaparrilla, en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)

Mollejas a la zarzaparrilla, en Ronquillo (foto: Igone Z.)

4. La cocina de este restaurante combina tradición e innovación. En todas las ocasiones que he estado, nunca me ha decepcionado ningún plato. Aunque reconozco que la cocina innovadora me agrada más, sus potajes y caza también están cocinados con mimo y cumplen las expectativas de los paladares más tradicionales.

5. Es un pequeño negocio familiar, y en el trato eso se nota, pues destilan cercanía, simpatía y siempre están dispuestos a aconsejar si es preciso. Incluso, en ocasiones, el cocinero se toma la licencia de pasar por comedor y pedirte opinión de algún plato.

6. Otro punto para valorarlo positivamente es el aspecto económico. Es increíble cuántos lugares puedes encontrar en Cantabria para comer diferente sin que te sacudan el bolsillo, y eso siempre se agradece. El menú degustación cuesta 38,50 euros, bodega aparte. Todo ello confirma al Ronquillo como un lugar que, sin ninguna duda, merece ser descubierto.

(Igone Zilipurdi)

Restaurante Ronquillo

Menendez Pelayo, 2; 39800 Ramales de la Victoria (Cantabria)

942 64 60 55

Merluza con tomate en texturas, pescado en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)

Merluza con tomate en texturas, pescado en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)

Postres y petit fours, en restaurante Ronquillo (fotos: Igone Zilipurdi)

Postres y petit fours, en restaurante Ronquillo (fotos: Igone Zilipurdi)

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