Vermouth, vermut, vermú, tres nombres para una misma delicia que presta su nombre a la hora del aperitivo, un vino fortificado y aromatizado, fragante y de sabor largo y complejo, cuya popularización definitiva se produjo en el S.XVIII, en la región del Piamonte, y cuyo origen se remonta de manera casi unánime a la Antigua Grecia. Concretamente, al momento en que Hipócrates, padre de la medicina, el primer médico en apuntar que los pensamientos, ideas y sensaciones provienen del cerebro y no del corazón, maceró en vino flores de ajenjo (en alemán “ajenjo” se dice “wermut”) y hojas de díctamo para obtener un brebaje amargo que prescribiría en casos de falta de apetito.

El resultado se conoció como “vino hipocrático”, un “vino de hierbas” que se hizo habitual en Europa con ánimo de prolongar la vida del mosto de uva fermentado, a modo de conservante natural, y con fines terapéuticos. Sirva el ejemplo de los monjes que en la Edad Media también maceraban ajenjo (artemisia absinthium) persiguiendo no un fin recreativo sino una bebida reconstituyente, con propiedades digestivas y curativas. Por algo la planta es apreciada por su capacidad para eliminar parásitos intestinales y facilitar la expulsión de gases desarrollados en el tubo digestivo.

No obstante, este aperitivo, que seduce con su color rojo ámbar, es actualmente mucho más que vino y flores. En su versión más común es la derivada de unir vino blanco, alcohol neutro (de ahí que hablemos de un encabezado o fortificación), raíces, plantas, hierbas aromáticas, flores, cortezas, pieles de cítricos y especias en un meticuloso proceso de elaboración que implica el recurso a diferentes técnicas de extracción, incluidas la destilación, la percolación y la maceración en frío y en caliente. Mucha responsabilidad para el herborista y el maestro mezclador.

Así, la multiplicidad organoléptica es tal que, repasando notas de cata de los diferentes tipos de vermut comercializados (principalmente rojo / rosso, blanco / bianco, seco / dry), se puede concluir que encuentras un jardín y un bosque entero en cada trago. Valga la hipérbole, pues nariz y paladar llevan a apreciar notas y rastros de vaina de vainilla, cereza negra, artemisa, díctamo de Creta, quina, cardamomo, melocotón blanco, flor de azahar, mejorana, genciana, tomillo, matorral mediterráneo, clavo, menta, saúco, manzanilla, enebro, salvia, orégano, canela, higo seco, compota de ciruela, pomelo, nuez moscada, regaliz, resina de ámbar, frutos secos, madera…

Manga de Hipócrates (foto: wein.plus)
Manga de Hipócrates (foto: wein.plus)

¿Hipócrates inventó realmente el vermut?

De todos modos, y volviendo al origen, siempre hay escépticos y no falta quien desmiente la leyenda y limita la contribución de Hipócrates al desarrollo de un filtro (manga de Hipócrates) utilizado posteriormente para elaborar el ‘hipocrás’, vino macerado y especiado señalado como un antecesor más del vermouth. Celebridades romanas como Plinio El Viejo y Apicio dejaron escritas sus fórmulas particulares en ‘Historia natural’ y ‘De re coquinaria’, y tirando de hilos te puedes retrotraer al año 1250 antes de Cristo, pues se han hallado restos de vino de arroz mezclado con absenta, crisantemo y flores en una vasija de la Dinastía Shang.

Lo que sí está claro es que la bebida no empezó a producirse en España, tal y como la conocemos, hasta finales del S.XIX, cuando empresarios y elaboradores italianos se instalaron en regiones vitivinícolas de Cataluña. El epicentro se suele situar en la ciudad de Reus, aunque pronto aparecieron elaboraciones propias en poblaciones tan remotas como Moguer (Huelva) y Quintanar de la Orden (Toledo).

Hoy, en pleno S.XXI, se ha consolidado como un eje vertebrador del aperitivo y es notable su implantación en el universo del cóctel, donde presta color y carácter a preparaciones como el Negroni, el Americano, el Boulevardier, Manhattan, Rob Roy, Milano-Torino, Hanky Panky, Old Pal y Cardinale. Y, por supuesto, al Dry Martini con el cual el presidente Franklin D. Roosevelt celebró la derogación de la Ley Seca a través de la XXI Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos.

  • El presente artículo se trata de la extensa versión original del segundo capítulo de la guía ilustrada ‘El color del vermut’, escrita por mí y publicada por Cinzano.

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Periodista y gastrósofo. Heliogábalo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Director de Suite, el único foro gastronómico sin cocineros de este país.

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