Hablemos en serio: hay que cuidar la identidad sonora de los establecimientos hosteleros, lo que escupen los altavoces debe ir en sintonía con la propia esencia y la propuesta gastronómica del negocio y, por supuesto, en consonancia con su localización, con su entorno. Hay que respetar los tímpanos del comensal, que, por ejemplo, en el caso del restaurante Cofradía de Pescadores de Mogán (Las Palmas) acude a posar su vista sobre la relajante estampa de ese pueblo blanco y no a rememorar los tiempos y los hábitos de Guantánamo, donde la música era un arma más; ya sabemos, por el sargento Mark Hadsell, miembro del U.S. Psychological Operations, que “si pones una canción durante 24 horas tu cerebro y las funciones corporales empiezan a fallar, tu pensamiento se ralentiza y tu voluntad se quiebra».

Volviendo al suroeste de Gran Canaria, a su ‘pequeña Venecia’, por padecimiento propio, aunque el deseo sea que haya rotación en esa terraza asomada al puerto, no puedes torturarme con ‘Sábado en la noche’, de Tonny Tun Tun («Sea que jey te fido a la fiebre / Todo el mundaso viene patica caliente / Cuando la noche viene / Mujeres fueron al salon ponerse buenas / Por eso no voy a la playa con arena») y ‘Amor de los 90’s’, de Chris LeBron («Ay, qué ridículo me vi confiando en alguien que con cualquiera se calienta (…) Me voy a cuidar de la buenas porque las malas me han salido más honestas»). Además, oteo o intuyo la lluvia sobre Tejeda y he pedido gofio escaldado, calamar sahariano a la plancha y sama roquera (como yo), tras ojear esas cartas desbaratadas que por su aspecto parecen rescatadas de un pecio. Incluso he hecho de tripas corazón y me estoy apretando una botella de Terrer de la Creu. Pero no estoy en Puerto Rico, no es sábado noche, no piso una pista de baile y nadie en estas mesas parece afín al perreo. Tampoco digo yo que tengan que sonar Los Gofiones, pero ese paisaje, esa vista, ese superalimento y ese pescado, aun estando más hecho de lo debido, casi seco, merecen un respeto y una banda sonora que no distraiga, no sobresalte, no ofenda ni invite a salir corriendo.

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Periodista y gastrósofo. Heliogábalo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Director de Suite, el único foro gastronómico sin cocineros de este país.

igorcubillo.com