No soy yo de plantear exigencias que puedan acarrear consecuencias en el plano de las relaciones internacionales, pero sí considero que la Policía Gastronómica y la Embajada de México harían bien en poner en marcha una operación conjunta para impedir que Doña Chepina continúe utilizando y haciendo suyas expresiones como «Tu cachito de México en Europa», «Comida mexicana 100% auténtica» y «Un taco al día es alegría». Todas ellas adornan, junto a fotografías, muñecas y calaveras, paredes, estantes, folletos y hasta la web de la peculiar librería – taquería de la calle Arroka (de manera sorprendente, la firma tiene al menos cuatro sucursales abiertas en San Sebastián), donde una especialidad básica como los referidos tacos se antoja de una resolución desalentadora. Pedí seis, pues tenía el día reventón, lucían un aspecto disuasorio (el que reflejan las fotografías) y en boca resultó que no se trataba de una falsa impresión, pues eran secos y la tortilla blanca parecía ‘cruda’ y desde el inicio se rompía por la propia escasa humedad de los ingredientes. Un dislate que, si nos ceñimos a mi experiencia, solo puede ensalzar algún anunciante, asalariado, propietario, influencer de medio pelo o más gastropapanatas que no hayan entonado un corrido ni hayan pisado América en su vida.

En el colmo de la acrobacia argumental, la gentil mesera aseguró que la fragilidad de esas tortillas obedecía a su condición de artículo de elaboración casera, artesanal y diaria. A sus ojos, ¡era una virtud! Y esa impericia cuenta además con el aval de una pegatina que indica que el establecimiento es merecedor de un solete de Guía Repsol. Imagino que el reconocimiento corresponde a anteriores gerencias y/o modelos de negocio, pero para qué vamos a retirar el adhesivo si algún pinche incauto puede picar el anzuelo, ¿verdad?

web de Doña Chepina

PD. Y, recuerda, taco que cierra no es taco.

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Periodista y gastrósofo. Heliogábalo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Director de Suite, el único foro gastronómico sin cocineros de este país.

igorcubillo.com