Bienvenidos a Coraçao da Sé (Lisboa)

(+5 rating, 1 votes)Cargando… Lisboa es bella, decadente y, al tiempo, luminosa. Y lo es también gracias a murales como el que adorna la fachada del restaurante Coraçao da Sé, en el barrio de la catedral. * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera, BI-FM y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una canción, una...

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Bienvenidos a taberna A Baiuca (Lisboa)

Junto a estos azulejos que decoraban la fachada de la taberna A Baiuca se han hecho fotos miles y miles y miles de turistas a su paso por el barrio lisboeta de la Alfama. * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera, BI-FM y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una canción, una cerveza y...

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Casa Porto À Noite (Oporto). La recomendación que haría un amigo

Nos gusta Oporto. No es una ciudad rutilante, sino más bien destartalada, pero nos agrada.  Apreciamos la elegancia del tramo que va del ayuntamiento a la Praça da Liberdade, sus casas abuardilladas y sus señoriales edificios, mas también nos seducen sus miserias, sus fachadas desvencijadas, su ropa tendida a pie de calle, sus rasgos de humanidad. Buena parte de esa realidad, de esa sociedad acuciada por la crisis que nos acogota, se concentra bajo la catedral, en la empinada barriada que desciende hacia la turística Ribeira, con sus paredes desconchadas, sus estrechas calles empedradas de trazado laberíntico, sus andamios y refuerzos, sus pintadas, sus gaviotas, sus cristales rotos, sus imágenes de Vírgenes y tallas de San Miguel. Ese microcosmos sucio y devoto contrasta con la bajada del edificio consistorial, con la Avenida dos Aliados y la orilla del Duero, donde puedes escoger mesa para comer numerosas preparaciones de bacalao, otros platos y variedad de vinos dulces a precio de restaurante fino. Allá cada cual. Yo comulgo con Julio Camba cuando afirmaba que fuera de casa, cuando uno está sin dinero, la necesidad le obliga a descubrir los pequeños rincones donde se come bien; mientras que cuando se enriquece va a los restaurantes ya famosos, es decir, donde se comía bien tiempo atrás. Me reconforta mucho mas dar, entre esos angostos desconchones y graffitis, con un bistró como Porto À Noite, un local pequeño, humilde, limpio e incluso coqueto donde puedes comer por 6 euros dos platos y bebida. Volveré a escribirlo, para que usted, apreciado lector, no piense que se trata de una errata: «un local pequeño, humilde, limpio e incluso coqueto donde puedes comer por 6 euros dos platos y bebida». ¡Olé! Como sucede con todos los grandes descubrimientos, dimos con él por casualidad. Bajábamos por el referido barrio, ahora a la derecha, ahora a la izquierda, cuidado con ese palomar, no te caigas por la escalera, agáchate y vuélvete a agachar, cuando pasamos casualmente junto a tres mesas dispuestas en cuesta (toma...

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Dorado tiempo de vendimia en el Duero portugués. Visiones de un lento crucero

Dicen las malas lenguas que entre Gaia y Oporto hay una rivalidad secular que nadie ha logrado superar. Dicen que entre la orilla sur y norte del viejo río Duero a su paso por Oporto -dos municipios, dos estilos de vida, dos enfrentados intereses- hay mucha más distancia que los escasos doscientos metros que las separan. Algunos, incluso, cuentan que las bodegas de Gaia (Vila Nova de Gaia, en realidad), con más de 50 compañías, no deberían utilizar la denominación Porto para sus vinos, pese a que la llevan usando desde hace más de 250 años y que es uno de los nombres que ha situado a la ciudad y a todo el país en el mundo. Pero pese a las habladurías, la sangre -nunca mejor dicho- no llega al río. En realidad, no cabría entender y disfrutar de esta deliciosa ciudad sin la complicidad de ambas orillas. Como ocurre en otros lugares, por ejemplo Budapest, la esencia y la armonía de Oporto se entiende desde la orilla de Gaia. Desde allí se descubren sus casas amontonadas, sus fachadas barrocas, sus paredes desconchadas, sus ropas tendidas al sol que han contribuido, sin duda, a que todo el conjunto sea declarado Patrimonio de la Humanidad. Y desde la orilla de Oporto se tiene la mejor imagen de los puentes de hierro, obras maestras de Eiffel y sus discípulos, que unen, a pesar de todo, las dos orillas, y se aprecia la sucesión de marcas de vinos -Sandeman, Calem, Ferreira…- que han paseado el nombre de la ciudad por todo el mundo. Por eso, nada como una travesía por el Duero partiendo de Oporto para descubrir la realidad de esta ciudad y de este otro pedazo de Portugal que conecta con España y extasiarse ante la suave cadencia de escenas que circulan ante los ojos. En el centro histórico de la ciudad, los rabelos, réplicas de las antiguas embarcaciones que realizaban el transporte de mercancías por el Duero, se acercan a la desembocadura del río y...

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Francesinha. Más es más

Desde el desconocimiento, uno piensa en un sandwich a base de pan, queso, salchichas, fiambre, bistec, una especie de chistorra y huevo frito, y la elucubración deriva en visiones de omeoprazol y sensaciones de pesadez y dolor de barriga provocados por el rascacielos. Desde la experiencia, cuando uno come en Oporto una francesinha, que así bautizaron al invento en Portugal, descubre que la superposición de tanto ingrediente proteínico resulta sorprendentemente armoniosa y hace tambalear el principal axioma minimalista para ratificar, sin que sirva de precedente, que en ocasiones más es más. En nuestro caso, sabíamos que es una preparación típica de Oporto, pero no fuimos a su encuentro, fue ella la que nos asaltó. Paseábamos a orillas del Douro (Duero), tras visitar el austero Museo del Vino de Oporto y el dedicado a Transportes y Comunicaciones  en la Alfândega Nova, cuando en una deteriorada barriada llamó nuestra atención un gran cartel que la anunciaba. No era el rincón más coqueto de la ciudad, sino una de las muchas estampas decadentes que aumentan su encanto, y precisamente por ello nos decidimos a descubrir en ese salón esta interesante manera de satisfacer a un bilbaíno con un bocadillo de cuchillo y tenedor. El local se llama Verso em Pedra (Rua da Arménia 12-14-16) y despacha gran variedad de francesinhas (hasta una decena, con lomo, hamburguesa, hongos, marisco…), pero nosotros nos decidimos por la que llaman «tradicional», la más parecida a la que habíamos visto en una guía gastronómica, que cuenta con los ingredientes detallados en la primera línea. Por 13 euros nos sirvieron en dos platos una pieza enorme, lo suficientemente grande para satisfacer a una pareja y bañada en la picante salsa característica, el toque distintivo que la referida guía presenta como el resultado de mezclar salsa de marisco, cerveza, salsa Worcestershire, mostaza, brandy y mantequilla. Casi nada al aparato. Si pasas un par de días en Oporto date los homenajes que quieras a base de bacalao, fados y vino dulce, pero reserva también un momento para una comida informal, completada por...

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Bienvenidos a Restaurante O Conquistador (Lisboa)

* Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera, BI-FM y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una canción, una cerveza y rock and roll, y no le veréis el pelo más por aquí. Tiene perfil en Facebook, en LikedIn, en Twitter (@igorcubillo) y en Instagram (igor_cubillo), pero no hace #FollowBack ni #FF. Se le resisten ciertas...

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Restaurante Ilha Formosa (Ilha de Tavira). La primera cataplana en la frente

(+10 rating, 2 votes)Cargando… Tavira es una ciudad portuguesa que cuenta con más de 20.000 habitantes. Tavirenses ellos. Se ubica en la región del Algarve, al sur del país vecino, y cuenta con nueve pedanías. A su vez se divide en freguesías, se incluye en el Parque Natural de la Ría Formosa y presume de desafiar al cielo con los campanarios de nada menos que 37 iglesias. Todo eso es cierto, pero también lo es que el principal atractivo de ese destino turístico es Ilha de Tavira, una isla a la que puedes acceder en uno de los barcos de ‘línea regular’ que te llevan a y te traen de ella, desde el mismo centro, por sólo 1,90 euros, o en los barco-taxis que hacen el mismo trayecto por más de 20 euros. Repasadas las tarifas, rememoremos la llegada a la ínsula, en una nave repleta de turistas. Uno desembarca, mira a un lado y a otro, observando finas líneas de arena y unos pocos amarres, y deduce que lo bueno está más allá, al otro lado, donde se llega después de un cómodo y concurrido paseo de cinco minutos en el que observa pequeñas viviendas, un camping, puestos de venta y un buen número de restaurantes (más bien chiringuitos) donde se ofrecen pescados y mariscos. Al final, dejado todo eso atrás, se llega a la bella playa de Ilha de Tavira, donde uno puede recibir a buen precio el masaje de un fornido fisioterapeuta, dejarse vapulear por el oleaje de un precioso mar verde turquesa o simplemente tumbarse al sol con la esperanza de no quedarse dormido y perder el último barco económico. Está bien el sitio. Antes de descubrir los innegables encantos de su playa fuimos desechando ofertas gastronómicas hasta que se ganó nuestra confianza el camarero-encargado de Ilha Formosa, un vigués con madera de comercial, carne de reporteros viajeros españoles por el mundo. Él nos despejó el camino: nos dijo que mejor una cataplana de marisco que un arroz de marisco,...

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Antiga Confeitaria de Belém (Lisboa). Benditos sean sus pasteles de nata

Caímos en Lisboa como paracaidistas, sin haber preparado nada, sin saber qué nos esperaba en la capital portuguesa. Así, nos fiamos de las indicaciones de un amabilísimo empleado del hotel en el cual nos alojábamos, quien nos señaló qué era imprescindible visitar en la ciudad; y entre esas paradas ineludibles figuraba acercarse a la vieja Pastelería de Belém y degustar uno de sus pasteles de nata. «Pasteles de nata venden en todos los sitios, pero los de allí son los mejores». Tenía razón el tío. Los ofrecen en toda la ciudad, pero los de Belém son insuperables.  «Deliiiicia!!», como me dijo una simpática heladera en Tavira. Es un pecado irse de Lisboa sin haberlos probado. Efectivamente, los dulces en cuestión los despachan por doquier. Recuerdo los de una cafetería del Parque de las Naciones con textura casi liquida, parecida a las natillas, y aun así sabrosos. También los degustados en el Café de Italia de Oporto, apelmazados, con el supuesto hojaldre seco y de textura terrosa, nada sabrosos. Pero los que me dejaron un recuerdo imborrable fueron los del inmenso local de la Rua de Belém, que presume de elaborarlos desde 1837 según una receta conventual, una fórmula secreta que blah, blah, blah… El caso es que te dispongas a comerlos en uno de sus numerosos y bulliciosos salones, o en la calle, frente a la célebre Torre de Belém o al monumental Monasterio de los Jerónimos, pide que te los sirvan templados, pues los despachan a destajo, a razón de 95 céntimos la unidad (un precio estupendo, dada su calidad),  y en consecuencia no paran de honearlos. Así, recién hechos, con el fino hojaldre de su cesta quebradizo, son una verdadera delicassen, un inmenso placer incluso para los menos golosos. Sin necesidad de recurrir al azúcar y a la canela en polvo que se facilitan. Ese pastel, del tamaño de uno de arroz o de manzana, elaborado a base de yema de huevo, leche y azúcar que configuran una especie de deliciosa crema...

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Bienvenidos a Papavinhos Restaurante Bar (Oporto, Portugal)

* Esta imagen tomada en Oporto, en la entrada de Papavinhos, estrena en Lo Que Coma Don Manuel una sección (Bienvenidos) donde colocaremos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera, BI-FM y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una canción, una cerveza y rock and roll, y no le veréis el pelo más por aquí. Tiene perfil en Facebook, en LikedIn, en Twitter (@igorcubillo) y en Instagram...

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