Hotel Los Infantes (Santillana del Mar). Un oasis entre el turismo

Nov 25, 13 Hotel Los Infantes (Santillana del Mar). Un oasis entre el turismo

Publicado por en Cantabria, Destacado

(+33 rating, 7 votes)Cargando... Santillana del Mar es un pueblo turístico de encanto pétreo medieval que se ve en un solo día. O en una única mañana. Es como un parque temático genuino. Aunque cuenta con plétora hotelera económica, los huéspedes que pernoctan varias noches suelen usarlo como base y desde ahí proyectan sus excursiones hacia los alrededores. Además de muchos hoteles, Santillana del Mar tiene muchos bares (alguna sidrería, algunos negocios mejor decorados que tratan de escapar de la rusticidad…), a la par que muchas tiendas y restaurantes. La última vez que paré por esas calles empedradas los comerciantes se quejaban en la prensa de que los turistas entraban, miraban y se iban sin comprar. Normal: estarían comparando precios, pues esas tienducas con precios superiores al supermercado venden todas lo mismo: muchos tarros de anchoas de Santoña y paquetes de sobaos, un poco de bonito en frasco y de embutidos de ciervo y de jabalí, no tanto queso como cabría esperar… Recuerdo que de niño ahí tuve un susto con una vaca que estaba abrevando. La última vez que paseé por Santillana del Mar fue en el puente de Todos los Santos. Había manadas de turistas (vascos a tutiplén, algunos franceses y también paisanos de muchas otras regiones españolas), llovía (casi siempre que voy a Santillana del Mar llueve, excepto cuando nos citamos un día con Amaia, La Reina de La Movida, que brillaba el sol) y era un incordio el piso irregular de piedra por incómodo y resbaladizo. En el paseo miramos mogollón de menús populares muy similares, con cocido montañés de primero más pollo, lomo y otros productos baratos y de batalla, por unos 12 euros. Hay sitios más caros ahí, como el Restaurante Los Blasones y el Parador Nacional. Y ya estábamos yéndonos del pueblo hacia el coche cuando, caminando, pasamos frente a un palacio del Siglo XVIII, el Hotel Los Infantes, con su fachada señorial y su ‘placa al mérito turístico’ (de esto me entero ahora en Internet). Me...

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Restaurante El Caserío (Suances). Nada es perfecto

Ya he contado en este blog que me cautiva Suances y que voy siempre que puedo a pernoctar en sus numerosos hoteles (tan baratos fuera de temporada), a pasear por la playa, a potear en sus distintos bares y a comer en sus restoranes, siempre que puedo a la carta. Nuestros ambigús favoritos son La Dársena y el Amita, ya comentados en LQCDM. Y un día me animé a comer por todo lo alto en El Caserío espoleado por dos señales: primera, la visión de sus enormes pescados expuestos en la vitrina de su ancho bar, y segunda, la lectura de una recomendación de la Guía Michelin que rezaba: «Dese un homenaje con los mejores productos de la costa. Su comedor acristalado goza de unas magníficas vistas, siempre compartidas con un servicio de mesa de buen nivel». Prometía la cosa y en cuanto tuve pasta y oportunidad ahí nos sentamos. El Caserío goza de fama y empezó en 1961 como local de bodas y demás (grandes fotos evocan esos pinitos ilusionantes en blanco y negro) y ahora es bar, restaurante, hotel y apartamentos. Anteriormente ya habíamos hecho muchas noches en su hostería y apartamentos, pero para comer debutamos un sábado. Ese día, El Caserío acogía una boda en el edificio anejo y un bautizo en el comedor. El comedor, situado tras el bar, es un cenador que circunda coqueto el edificio principal y que dispone de unas vistas muy bonitas y tranquilas, la verdad. Tiene un par de pegas el restaurante: comparte baño con el bar (lo que no le gusta a La Txurri y siempre lo destaca) y no expone la carta ni los precios por ningún lado, pero sí se ven los pescados y las tartas expuestos en las neveras, ya lo he dicho. Acudimos reclamados por el presentimiento de que las piezas serían grandes, de que los alimentos se impondrían a los condimentos, de que el pescado sería como el que todo el mundo imaginana, o sea, gordo y suculento… Pero...

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