Los Seis o Siete Magníficos de Mahou San Miguel

Nov 07, 14 Los Seis o Siete Magníficos de Mahou San Miguel

Publicado por en Bilbao, Bizkaia, Destacado, Euskadi

Seis de Los Siete Magníficos de Mahou San Miguel inauguraron ayer, con su particular show cooking, la IV Feria del Pintxo de Bilbao. Hasta el próximo domingo, 24 bares vizcaínos despachan sus pinchos en el BEC, a 2 euros la unidad.

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Los siete magníficos de Mahou-San Miguel. Los chefs son las nuevas rock star

Nov 20, 13 Los siete magníficos de Mahou-San Miguel. Los chefs son las nuevas rock star

Publicado por en Cajón desastre, Destacado

Entre los pasados días 7 y 10 de noviembre se celebró en el Bilbao Exhibition Centre (BEC), en Barakaldo, la ya tercera edición de la Feria del Pintxo de Bilbao. Planazo para un finde otoñal lluvioso y desapacible, anda que no. Además del atractivo que suponía tener bajo un mismo techo a varios de los mejores embajadores de la tapa vasca, el acto principal de la feria tuvo lugar el domingo al mediodía. Nada más y nada menos que siete grandes chefs nacionales (y cuando digo grandes, no es por ser pelota), de siete provincias distintas, nos presentarían a unos pocos afortunados sus geniales creaciones en miniatura, maridadas con las mejores siete cervezas del grupo Mahou-San Miguel. La invitación me llegó el día anterior al evento. ¡Qué emoción! Iba a ser mi primera actuación como reportera dicharachera de LQCDM. Qué responsabilidad. Menos mal que no estaba sola en la hazaña. El amigo Eneko me dio apoyo moral y, a cambio, yo le di mis cervezas. Al llegar al recinto, di una vuelta por los stands de los hosteleros participantes. Un poco de todo. Bares tradicionales con estupendos bocatas (por 2 euros) y bares modernos del centro de la city con buenas tapas (también por 2 euros). Con lo que, según la elección, al visitante le podría parecer que, o bien le iba a salir la fiesta más cara que si se hubiera quedado en el barrio, o bien que la visita había merecido la pena. A las 12.50h tomamos asiento en primera fila del show-cooking-escenario que habían montado para ver a los Magníficos. Empezaron con una media hora de retraso, como buenas estrellas que son. Claro que sí, lo bueno se hace esperar. Pero, mientras aguardábamos, pudimos acercarnos a la improvisada cocina y ver de cerca la preparación de los platos, con lo que la espera se hizo de lo más amena y fructífera para el reportaje fotográfico. El primero en salir a escena fue el local Álvaro Garrido (Restaurante Mina; Bilbao), quien, como tenía que ir corriendo a su renovado restaurante a cubrir el servicio de mediodía, fue el encargado de abrir el bolo. Nos presentó el...

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Restaurante Mina (Bilbao). Un día cualquiera en el Mina

Son muy importantes los artículos. Importantísimos. Las reglas ortográficas elementales nos indican que acompañan al sustantivo, siempre van delante de él, señalan si es conocido o no, e indican su género y número. En el caso que nos ocupa determinan la diferencia entre desempeñar un trabajo arduo, casi lastimero, con serio riesgo y/o deterioro de nuestra salud, y darse un festín en un restaurante que plasma el carácter, el talante, el talento, la habilidad, la creatividad, el gusto e incluso el estado de ánimo de Álvaro Garrido en un menú degustación que cambia cada día. Nosotros, cómo no, desechamos la mina y nos decantamos por el Mina, un referente gastronómico de Bilbao la Vieja, un buen restaurante con vistas a la ría y al mercado de La Ribera cuya cocina, ligada al producto local y de temporada, cosecha adjetivos como moderna, creativa, suculenta y personal. Ah, ¡cuán importantes son también los adjetivos! Escogeremos uno para cada propuesta que degustamos en nuestra última visita. Sentados en una de sus ocho mesas. Hace ya unos meses. Sorprendente. Aún me pregunto, con sorpresa, por qué tenía espinas el pescado que coronaba el foie a la pimienta rosa con grumelo y anchoa. Una preparación un tanto ‘marciana’ que nos hizo temer lo peor…   Previsible. Me lo imaginaba, no me iba a encantar la ostra. Qué le voy a hacer. No se preocupe, amigo cocinero, es una cuestión de incompatibilidad gustativa. Lo más normal es que dijese eso de “prefiero las almejas a las ostras”, aunque hiciese usted el más que loable esfuerzo de preparar la ostra Guillardeau tibia, con caldo de ave y espárrago de temporada. Rica. Así estaba la yema de huevo de oca en salazón, con pencas al azafrán y gelatina de vermouth blanco. Riquísima. Así resultó la merluza acompañada de sopa de tuétano, una combinación muy acertada. Riquisísima. El mejor recuerdo está asociado a la pierna de cabrito Azpigorri confitada en leche con alcachofas de caserío. Fue la cumbre, el momento álgido de la...

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