Sukam. (Getxo) Razones para perderse por Las Arenas

(+5 rating, 1 votes)Cargando... Qué bellos son los días indolentes en los que, mientras el resto de la Humanidad se dedica a sus quehaceres, uno puedo tomarse el día libre y hacer exactamente lo que quiera. Uno de esos días me conjuré con mi colega Cuchillo para disfrutar de la sobreabundancia de tiempo mientras el resto de la basca se escondían en las oficinas. Así que, en ruta turística, un día de marzo, monté en el tren de cercanías que RENFE conserva en la margen izquierda de la ría del Nervión. Un tren con mucho mérito y que debiera ser incluido en los folletos promocionales que reparten a los que visitan Basqueland. En un viaje de media hora descubres toda la arqueología industrial de lo que fueron Altos Hornos, y barrios obreros y zonas mineras y de lo que ahora quieren que sea algo diferente pero que no acaba de ser nada o mucho (reinventarse llaman a esa figura los modernos). Y se ve la Ría, y se observan a los nuevos vascos que son los que mayoritariamente utilizan este transporte. Que quizás sea deficitario porque la gente prefiere ir rápida en el metro, aunque se vaya a oscuras y rápido hacia ninguna parte. El caso es que la cita era en el Puente Colgante, declarado Patrimonio de la Humanidad y como no estaba muy claro en que margen del puente se había quedado la ley de Murphy hizo que esperará al simpático co-worker en la que no era. Tome el puente, subí en la barquilla y allí, la ví. Era rubia, alta (últimamente todas son Muy altas, o quizás sea que yo me he quedado pequeño, vaya usted a saber) y llevaba una Nikon D90 gastada y usada. Su mochila la imaginé repleta de objetivos (vitales y ópticos). Cambiamos una mirada, y eso es mucho cambiar para los tiempos que corren. Esperó y siguió mirando(me). Y yo me quedé a medio camino con el tan socorrido “Can I Help you?” en la boca. Siempre me he imaginado como precursor de una ONG...

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