Preguntas sin aliñar: MIKEL URMENETA

Feb 05, 16 Preguntas sin aliñar: MIKEL URMENETA

Publicado por en Destacado, Navarra, Preguntas sin aliñar

El dibujante pamplonés ha dejado de ser director creativo de Kukuxumusu, la fábrica de ideas y dibujos que creó en 1989, y ha creado Katuki Saguyaki, una nueva empresa que apuesta por el “humor surrealista inteligente”. Hablamos con él de comida y dibujos.

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Azurmendi (Larrabetzu). Una experiencia sorprendente y deliciosa

Nov 03, 14 Azurmendi (Larrabetzu). Una experiencia sorprendente y deliciosa

Publicado por en Bizkaia, Destacado, Estrellas Michelin, Euskadi

Y te metes esos pequeños trocitos de cielo en la boca. Y estallan cuando los muerdes. Y ya sabes que estás jugando en otra división. Una experiencia sólo comparable a la que sentimos en Les Prés d´Eugénie, de Michel Guérard, o en Martín Berasategui.

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Restaurante Mina (Bilbao). Un día cualquiera en el Mina

Son muy importantes los artículos. Importantísimos. Las reglas ortográficas elementales nos indican que acompañan al sustantivo, siempre van delante de él, señalan si es conocido o no, e indican su género y número. En el caso que nos ocupa determinan la diferencia entre desempeñar un trabajo arduo, casi lastimero, con serio riesgo y/o deterioro de nuestra salud, y darse un festín en un restaurante que plasma el carácter, el talante, el talento, la habilidad, la creatividad, el gusto e incluso el estado de ánimo de Álvaro Garrido en un menú degustación que cambia cada día. Nosotros, cómo no, desechamos la mina y nos decantamos por el Mina, un referente gastronómico de Bilbao la Vieja, un buen restaurante con vistas a la ría y al mercado de La Ribera cuya cocina, ligada al producto local y de temporada, cosecha adjetivos como moderna, creativa, suculenta y personal. Ah, ¡cuán importantes son también los adjetivos! Escogeremos uno para cada propuesta que degustamos en nuestra última visita. Sentados en una de sus ocho mesas. Hace ya unos meses. Sorprendente. Aún me pregunto, con sorpresa, por qué tenía espinas el pescado que coronaba el foie a la pimienta rosa con grumelo y anchoa. Una preparación un tanto ‘marciana’ que nos hizo temer lo peor…   Previsible. Me lo imaginaba, no me iba a encantar la ostra. Qué le voy a hacer. No se preocupe, amigo cocinero, es una cuestión de incompatibilidad gustativa. Lo más normal es que dijese eso de “prefiero las almejas a las ostras”, aunque hiciese usted el más que loable esfuerzo de preparar la ostra Guillardeau tibia, con caldo de ave y espárrago de temporada. Rica. Así estaba la yema de huevo de oca en salazón, con pencas al azafrán y gelatina de vermouth blanco. Riquísima. Así resultó la merluza acompañada de sopa de tuétano, una combinación muy acertada. Riquisísima. El mejor recuerdo está asociado a la pierna de cabrito Azpigorri confitada en leche con alcachofas de caserío. Fue la cumbre, el momento álgido de la...

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Azurmendi (Larrabetzu). En el parque de atracciones

Sep 20, 11 Azurmendi (Larrabetzu). En el parque de atracciones

Publicado por en Bizkaia, Estrellas Michelin

(+30 rating, 6 votes)Cargando... Teníamos una deuda pendiente con nosotros mismos: acudir al restaurante Azurmendi, de  Eneko Atxa, el único en Bizkaia con dos estrellas Michelín. En mi cuadrilla la mayoría son unos morrofinos, el que no embotella txakolí escribe en un blog gastronómico o se identifica en Facebook con la imagen de una menestra de diseño, así que a nadie debe extrañar vernos compartir mantel y mesa redonda en un espacio así. Lo hicimos hace ya medio año, y la experiencia sensitiva, la inmersión en el universo de aromas, sabores, texturas y paisajes que propone el cocinero vizcaíno, curtido en los fogones de colegas como Martín Berasategui y Andoni Luis Aduriz, resultó realmente satisfactoria. Un auténtico placer. Después de tomar unos bitters en Larrabetzu D.C., pusimos rumbo a la nave de madera y piedra que alberga el Azurmendi, junto a la bodega de txakoli Gorka Izagirre, y fuimos recibidos con educación y cortesía por el atento servicio. Una señorita nos indicó cuál era nuestra mesa, nos acompañó a ella, se llevó las chaquetas y pronto un joven nos ofreció la carta. No hacía falta. Íbamos con idea de tomar los diez platos del llamado Menú Geroko (95 euros + IVA + bebida), y no cambiamos de opinión. Únicamente nos enfrentamos a la carta de vinos: Koldo se quedó con ganas de pedir cava, pasamos por alto blancos y rosados, desechamos la idea de pedir Remelluri Reserva, descartamos también el aún más clásico Imperial Reserva, y nos decantamos por La Montesa Crianza 2005 (23 euros + IVA). La sumiller alabó nuestra elección, y ninguna de las botellas que se descorcharon sucesivamente decepcionó. Todo un acierto. Con el regusto del deber cumplido, pedimos también agua (Solán de Cabras, a 3,50 euros el litro) y celebramos la llegada a la mesa de tres tipos de pan (maíz, trigo y otros cereales) acompañados de un charquito de virgen extra Dauro, que resultó un aceite excelente (no en vano fue señalado como el mejor en 2009-2010) en el que incluso...

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