Bienvenidos a El Desván del Abuelo (Punta Umbría)

Punta Umbría, en Huelva, es mucho más que una calle. Es también una playa amable y el sabor de sus imprescindibles gambas blancas, por ejemplo; pero entre todas sus arterias destaca una, la llamada Calle Ancha. En ella se concentran decenas de locales, de bares y restaurantes populares, que siembran de mesas buena parte de las aceras. Pónganos unas coquinas, se oye pedir. Y un platito de jamón. Y unas gambas, cómo no. Uno la puede atravesar esquivando más paseantes y fijándose, a izquierda y derecha, en lo que cae en los platos. Y llamará su atención un escaparate, el del bar ‘de copas’ El Desván del Abuelo, con su perchero, sus maniquíes, sus mesas y sillas, sus cervezas y su pizarra que anuncia la caña a un euro. Ya lo he dicho anteriormente: ¡¡yo emigro!! * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM...

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Pato come pato. De pintxos en Donostia, de ánades en la France

Aconsejados por las recomendaciones de Uve, donostiarra ella y amiga del director de este blog, comenzamos nuestro periplo vacacional post navideño en la bonita, burguesa, longeva y aparentemente aburrida ciudad de San Sebastián. Encontramos un hotelito coquetón en la Plaza de la Constitución, lugar que acoge cada año la Tamborrada y la ruta gastronómica sabatina, marcada por los pintxos. Tras tantos años viviendo en el País Vasco, a uno ya no le sorprenden tanto las barras de pintxos como en la primera visita, años ha. Suelen ser repetitivos y, en algunos casos, faltos de creatividad. Me atrevería a decir que en Bilbao se ven tantos o más, y en muchos casos mejores. Por cierto, el público tanto o más viejo que yo… ¡Buf! Los bares de la parte vieja recomendados por Uve: Goiz Argi, La Cepa, Martínez, La Cuchara de San Telmo, Tamboril, Iturrioz, Txepetxa, Ganbara, Gandarias y Zeruko. De todos ellos, sin lugar a dudas destaco La Cuchara de San Telmo, con una atractiva carta de pintxos calientes originales y preparados al momento. De todas las sugerencias expuestas en una pizarra, escogimos la carrillera de ternera al vino tinto y el foie salteado con compota de manzana. Exquisitos y sabrosos los dos. El único problema es que el bar es pequeño y estrecho y para comer tales elaboraciones se necesita un sitio más cómodo para apoyar el plato y poder diseccionar así, con cuchillo y tenedor. De los demás garitos, lo dicho al principio, más de lo mismo. Los crianzas en todos ellos, ricos. El precio por ronda (dos pintxos y dos crianzas) en torno a los 11 y 13 euros. Al día siguiente partimos hacia la France. Visitamos Toulouse, Albi (la catedral de ladrillo más alta del mundo y la ciudad de Toulouse Lautrec), Cordes, Villefranche de Rourgue, Lapopie, Mountauban y Carcasone (un supercastillo rozando lo artificial, lo que menos nos gustó). La campiña francesa, superchula; alucinantes pueblos medievales sin turistas (por la época, claro), viñedos bucólicos… Toulouse en bicicleta… Eso sí, todo carísimo. Gastronómicamente, sorprende la cantidad de creperies, pastelerías, salones...

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