Tapas, café y copas. Una guía de Valladolid

Feb 28, 14 Tapas, café y copas. Una guía de Valladolid

Publicado por en Castilla y León, Destacado, Destinos, Valladolid

(+35 rating, 8 votes)Cargando... ¡Qué bonito es el amor! Dicen que es como con las plantas, que hay que cuidarlas y regarlas. En mi caso, a mi plantita la voy a regar de vez en cuando a Valladolid, con Ribera del Duero. Son unas cuantas visitas y, como es una ciudad plagada de hostelería donde se estila mucho el tapeo (bastante caro por cierto), pues he afinando y afinado, y he confeccionado una pequeña guía que espero os pueda servir a los que no conocéis esta bonita ciudad castellana. VISITA. No perderse… Plaza Mayor, Museo de Arte contemporáneo, Museo nacional de Escultura, paseo por el campo grande, iglesia Santa María la Antigua, catedral, Iglesia de San Pablo(impresionante fachada gótica)… Cerca de Valladolid, a 11 kilómetros, el pueblo de Simancas; ver castillo, el archivo, dar un paseo y comer en restaurante asador Los Infantes (calle Tercias, 12). Hay un sitio que está de moda, y que a mí, particularmente, no me gusta mucho, justo al lado de la estación de Renfe. Se llama Estación Gourmet Valladolid. Es una nave enorme, un antiguo almacén ferroviario compuesto por 31 puestos en los que se ofrece una amplia oferta gastronómica. Y digo que no me gusta no por calidad, sino porque no me gustan los centros comerciales ni los sitios masificados, y este gran espacio igual tiene un poco de esto. En general, en todos los bares las tapas, aunque estén al alcance de la vista, las pides porque la mayoría van calentadas. Y, si podéis, no dejéis de comer un buen lechazo; yo lo he comido en varios sitios muy rico y de buena calidad, aunque dicen los de allí que el templo del lechazo es El Figón de Recoletos (Acera de Recoletos, 3). Lo probaré pero, de momento, lo único que tengo es una foto de su carta con un menú de 36€ con buena pinta. Hay muchísimos bares pero, después de estar en muchos (ejem, muchísimos… jeje…) he ido afinando y he aquí mi selección....

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Tres cafés y un destino (una más de camareros)

Tengo que estar muy fastidiada para pasar un día sin café. Momentos de asueto y relax, de profundas o mundanas conversaciones, todo cabe; la cuestión es encontrar un lugar agradable que ofrezca buen producto y, no voy a pretender que sea a precio razonable, me conformo con que la atención sea correcta. Los ejemplos se nos presentan a diario, no hace falta ir demasiado lejos. Caso concreto, el que descubro comparando tres establecimientos próximos, dando la vuelta a la manzana… juntos pero no revueltos. En pleno Boulevard donostiarra, donde, por encontrar puntos comunes, todos pagan una renta astronómica, doy fe. Cada uno de ellos despacha una marca diferente de café, en general buena, aunque tengo mis preferencias. Cuentan con diferentes comodidades y personal en proporción al tamaño de la barra. Hasta aquí todo cuadra, la parte estructural. El quid de la cuestión está en “lo espiritual”. Empezamos por el más reciente, Kafe bat?, que me pilla de paso. El local es cómodo y me presta su suave café (La Casa del Café). Dispone de una agradable y recogida terracita que se pone de bote en bote en cuanto asoman dos rayos de sol. Su esquina acristalada y su cómoda barra exterior, bien protegida bajo los arcos de la Plaza de Gipuzkoa, permiten disfrutar de un pitillo sin esa sensación de verse desterrado al frío barril con cenicero. La atención es correcta, sin excesos, dependiendo de quien ostente el turno del momento. Pero echo de menos un mejor servicio en la terraza. Que el cortado lo vale, que te pimplan un euro y cuarenta céntimos por taza. ¿Café o petróleo? Empiezo a considerar si estoy haciendo el primo. En la oficina tenemos una preciosa Nespresso que por 0,35 € dispensa un coqueto y sabroso vasito. Y eso que las chicas de la ofi desearían tener a mister Ristretto junto a la máquina, pero todo no puede ser. A pesar del ahorro que supondría para mi bolsillo, me gusta salir a tomar el café, si es...

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