Bread. ‘Guitar man’

Nov 12, 11 Bread. ‘Guitar man’

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El bueno de Tsustas nos recuerda que en los años setenta hubo en Los Ángeles, California, un grupo llamado Bread (Pan).

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Limpiasalsas en cristales. Sólo en japón pueden inventar algo así.

Abr 01, 11 Limpiasalsas en cristales. Sólo en japón pueden inventar algo así.

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¿Habéis probado a limpiar un mix de ketchup y mostaza en cristal? Es una pesadilla.

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Kurding Club. Bascook (Bilbao) Noche al carbón & De Bardos del Duero & Orujos Da Azucena

Ese es el título de la cosa, de carbones y brasas iba la noche. Repetimos visita al Kurding Club, un lugar de encuentro de caballeros (y damas) aficionados al buen comer, a la charla  reposada y también a los caldos excelentes que maridan con comidas bien resueltas. Un club social sito en el Bascook y al que sólo se puede acudir por invitación de alguno  de sus socios. El Kurding Club es el sitio perfecto para encontrar a gentes interesantes, para charlar, para intrigar  o simplemente para sentarse arropado por los acordes de un cuarteto de jazz y dejarse llevar.  Nosotros, doy fe, nos dejamos llevar y muy bien. [slideshow] Comenzamos con el Taco de pan de maíz al carbón con aceite virgen. Pocas cosas dan más satisfacción que un buen pan, ese pan que ya no se encuentra y que Aitor nos está rescatando en una labor de arqueología gastronómica. Creo, no puedo afirmarlo, que Bai Elizegi nos dará pronto noticias importantes en este negociado. Estamos a la espera, pero seguro que lo que salga será para bien. Tras el reposo llegó el Carpaccio de ¿ternera? al carbón. Delicioso, crujiente, con una cama de ensalada perfecta y llena de contrastes.  Zior brillaba  y la conversación se animaba. Buen comienzo. Mientras esto pasaba, trasegábamos con moderación Ars Romántica, un vino pegado a la tierra. Me gustan los Riberas de Duero. He pateado demasiado esa zona, campos, verdes y ocres,  paisajes y paisanaje  para que nada de lo Ribero me sea indiferente. Después la gran sorpresa, lo más erótico de la cena. Si nos preguntan si nos gustan las almejas o los caracoles, lo siento, nuestra opción serán siempre los bivalvos. Los metimos en la boca, los desprendimos sutilmente con la lengua, los retuvimos un segundo y como un fluido cálido pasó por nuestra garganta esa carne tibia impregnada de yodos y aromas. Podía haber bastado con eso, pero no, todavía teníamos energía para soportar mucho más. El cambio de tercio lo marcó el Ars...

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