Mesón Los Templarios (Villalcázar de Sirga). Masticar líquidos y beber sólidos

Andaba (y nunca fue más cierta la expresión) por el peregrino Camino de Santiago, sin ninguna pretensión de búsqueda pero siempre abierto a lo que pudiera suceder, cuando observé, en el pueblo de Villalcázar de Sirga, una iglesia con una enorme porticada y unas magníficas esculturas de gran tamaño en la fachada. no lo dudé, salí del Camino y me fui a contemplar tan magnífica obra, de la que sólo pude ver su exterior; el acceso al interior estaba cerrado. Pero no es de arquitectura de lo que trata este blog, y lo bueno llega cuando, retornando al Camino, me encuentro por sorpresa (encuentro y sorpresa, estas sí que son dos bonitas palabras cuando van juntas) con el Mesón Los Templarios, especializado en lechazo asado en horno de leña. ¡Humm! Eras las diez de la mañana y este templo también estaba cerrado. El segundo encuentro, que por previsto no deja de ser menos mágico, tendría lugar en Carrión de los Condes, mi final de etapa del día, donde me reuniría con mi hermana Beatriz, que se uniría unos días en mi peregrinar, y con Luis, su afortunado marido, que la acercó hasta allí en coche. Con todos los ingredientes para una tarde genial (tenía el lugar donde comer, la mejor compañía y coche para desplazarnos hasta Villalcázar), nada podía salir mal, así que allí nos plantamos, a las dos del mediodía. Cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que el local estaba completo. Reservamos y, hora y media después, nos sentamos a la mesa. El mesón rústico castellano con mobiliario de madera, paredes decoradas con diplomas, fotos de la Familia Real en el local, relojes de pared pendulares de madera y metálicos parados en horas diferentes, como si el tiempo no existiera, tinajas, vidriera en la puerta de entrada y hasta una mini armadura, como las que venden en los chinos. En las mesas, los salvamanteles de mimbre hacen las veces de mantelería y el servicio de mesa viste rústicamente, con pantalón negro, camisa blanca...

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Llagar Sidrería El Cabañón (Naves) Cosas que hacer en Naves, antes de que estés muerto

May 15, 12 Llagar Sidrería El Cabañón (Naves) Cosas que hacer en Naves, antes de que estés muerto

Publicado por en Asturias, Llanes

Si me pagaran un leuro cada vez que, paseando tranquilo por las calles de Naves (Asturias, conceyu de Llanes), un coche, con pareja, se me ha puesto al lado, ha asomado un cabecita y me han preguntado por cómo llegar a la playa de Gulpiyuri… Si me pagaran ese leuro, a estas alturas sería millonario o me saldría gratis el chuletón que ponen en el Cabañón (en Naves). Me lo han preguntado tanto que ya me siento navisco honorario y me enorgullezco de dar una de las mejores explicaciones para llegar hasta la playa, que no es playa pero sí es playa, yo me entiendo. Por contar, como se lo cuento a ustedes, lo narro a los que me preguntan hasta con misterio, novelado, con voz profunda y con aviso de sorpresa. Pero no se lo desvelo aquí porque si no conocen Gulpiyuri verán que merece la pena llegar y sorprenderse. Naves merece  una visita, o dos, o tres, o una docena,  por sus playas, por sus paisanos tranquilos, por las dos fiestas patronales, dos, que atraen miles de personas y convierten un pueblo en algo parecido al Rock in Río. También hay que ir por los culines de sidra en Casa Raul y por ese dulce no hacer nada de las tardes de septiembre, cuando después de haberte tostado en una playa cercana te acercas y paseas tranquilo y hueles los jazmines y te estalla en la retina el naranja de las capuchinas, y el mirlo canta y todo está muy cerca de ser perfecto. Por el centro de Naves pasa también la ruta Norte del Camino de Santiago y allí ves a los esforzados peregrinos de todos los países y condiciones dejándose las suelas en busca del próximo albergue. Y, sí, hay que ir por El Cabañón. In the Cabañón we trust. Fuimos fieles al Cabañón incluso una escasa etapa de travesía en el desierto en la que no nos gustaba tanto, pero ahora ya es lo que fue. Ocho años llevamos yendo, unas cuantas...

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Restaurante Saint-Loup (Orthez). Animal que vuela, a la cazuela

Jun 02, 11 Restaurante Saint-Loup (Orthez). Animal que vuela, a la cazuela

Publicado por en Francia

¡Una mosca en la guarnición! Aurélien Cathelin, nuevo valor de la cocina francesa, prefirió dejar hacer, dejar pasar. Laisser faire, laisser passer. La camarera puso cara de susto, preguntó si deseábamos que nos cambiara el plato, apenas catado, y se limitó a decir que informaría del suceso al chef.

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