Restaurante Tataguyo (Avilés). Placer avilesino

(+27 rating, 6 votes)Cargando... Teniendo tan poco tiempo, y tanto por vivir,  uno  tendría que quedarse sólo con lo bueno y prescindir de lo demás. Rectifico, uno tendría que quedarse sólo con lo muy bueno. La diferencia entre lo bueno y lo muy bueno es sutil,  pero apreciable,  y no es una diferencia monetaria. Lo dice el refrán, es de necios confundir valor con  precio. Y en el caso del Restaurante Tataguyo es valor seguro a muy buen precio. Si a esto le sumamos que para ir al Tataguyo tenemos que acercarnos hasta Avilés doblamos el placer del pacer. Avilés, esa ciudad del Norte, esa esencia Asturiana, esa linea de costa que fue industria y ahora es cultura. Con las praderías del cabo Peñas en el horizonte y el alma abierta a  la playa  de las Salinas. Avilés, un placer de paisaje y paisanaje.  Un lugar con el tamaño justo para vivir. Un sitio al que siempre volver. Y  con la guinda del Niemeyer, del que quizás hablemos más adelante porque, unos viejos conocidos,  los Morán, han abierto plaza gastronómica allí  desde el cercano Casa Gerardo. Pero nos desviamos del asunto, y el tema es el Tataguyo. Pocos restaurantes pueden presumir, en España y en el mundo mundial, de tan larga trayectoria vital.  En su presentación nos explican que ellos dan comidas desde 1845 y en sus paredes se ven fotos de los ilustres visitante, por ejemplo Brad Pitt, tipos listos  que han acertado y han parado en este lugar de lujurias gastronómicas. Y es que, la comida en el Tataguyo es muy asturiana. ¿Y cómo podríamos describir la esencia asturiana de la comida? Noble, recia, sutil, amable y sin chorradas ni fuegos de artificios. Así se come en Asturias. Nosotros en nuestra primera toma de contacto con el Tataguyo nos deleitamos con la recomendación de la carta,  su famosa longaniza casera con patatas. Un plato en apariencia sencillo pero tan conseguido que logró arrancarnos una lágrima similar a la de Mr. Ego cuando le...

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