Martinho da Arcada (Lisboa). Favorito de Fernando Pessoa

Ago 15, 13 Martinho da Arcada (Lisboa). Favorito de Fernando Pessoa

Publicado por en Destacado, Portugal

(+63 rating, 13 votes)Cargando... A lo tonto, en diez días en Portugal disfruto de lo que más de dos comidas: unos deliciosos huevos rotos de noche en la Taberna Ibérica, y un par de pastelitos de crema, sucedáneos de los célebres de Belén, que compro de tarde en el supermercado Pingo Doce. No voy a restoranes lujosos, pero sí a bastantes recomendados en guías de viajes. En uno de los que más fe he depositado es en el Martinho da Arcada, uno de los locales favoritos de Fernando Pessoa, el poeta lisboeta venerado en rincones, vericuetos, estatuas y carteles de la vieja capital imperial. Este negocio es añejo y está ubicado en un pórtico de un vértice de la amplia, turística e imperial Plaza del Comercio, abierta a la desembocadura del Tajo. Elijo almorzar ahí impelido por este texto de una Guía Viva del Anaya Touring Club que reza: «Famoso café y restaurante inaugurado en 1782. Frecuentado por Pessoa. Mantiene su estilo tradicional tanto en la carta como en el aspecto. Se aconseja la cataplana, un guiso a base de almejas. Precio 25 €». Al final, por un entrante, dos primeros, un quesito y media botella de vino blanco y una de agua acoquino 75,50 aurelios. Salgo un poco plof, pero así es la vida. El local se halla muy esquinado y preguntamos cómo se llega a un par de policías portugueses, expertos en maximizar la sombra. Llegamos y hay muchos comensales fuera, en el pórtico, y muchos menos dentro, en el fresco y blanco comedor que te retrotrae más de un siglo en el tiempo. Afuera, las mesas tienen servilletas de papel y se sufre el ruido del tráfico, el estrés de los buses, y cierto viento. Dentro reina el silencio, las servilletas son de tela y el servicio más distinguido y tranquilo. Nos sentamos en una mesa dedicada a otro artista: Júlio Pomar, un pintor cuya imagen preside nuestro hueco desde una foto. Hay más fotos de Pessoa y el salón es...

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Casa da Igreja (Cacela Velha). La tasca más casta del lugar

Tenemos un viejo propósito: cenar una buena cataplana en Cacela Velha, coqueto pueblo del Algarve portugués cuyo colorido desconocemos, pues siempre hemos acudido allí de noche. No especialmente tarde, aproximadamente a las 21:30 (tengan en cuenta que en el país vecino es una hora menos) lo suficiente para quedarnos sin hacer fotos y para que los restaurantes más vestidos nos negaran el pan, la sal y la cataplana, pues estaban a puntito de cerrar la cocina. Ese horario europeo… En fin, el caso es que la última vez nos negamos a volver al apartamento con el estómago vacío y optamos por sentar nuestras posaderas en los austeros asientos de Casa da Igreja, el restorán más jatorra, más casta del lugar. Pequeño, desprovisto de todo lujo y un pelín desvencijado, la clave para disfrutarlo consiste en dejar todo falso elitismo y pretensión en el umbral de entrada y entregarse a la charla y la masticación. Así será difícil poner pegas a un canto a la sencillez que no deja tocado el bolsillo. 6,50 euros cobran por una ración de jamón de trazo grueso y que no ha visto una bellota ni por televisión. Lo esperado, dado el precio. Siete por unas riquísimas coquinas. 12 por las almejas. 5,50 por un chorizo al infierno que no es ninguna delicatessen, pero a los niños les gusta verlo arder sobre la misma mesa, donde los acelerados camareros le prenden fuego. 15 euros las “gambas fritas”, gruesas y sabrosas. Tres por un poco de queso de oveja. 11,50 por una botella de alvarinho. 60 céntimos cada botella de agua. Otros 60 céntimos cada café (yo emigro…). En suma, salvo la imposibilidad de pagar con tarjeta de crédito, todo bien. Buena relación calidad precio en su breve carta, un folio arrugado protegido por un plástico. Y en verano existe la posibilidad de comer en una terraza penumbrosa, con sus manteles de papel y cierta desatención que no hace mella en el ánimo en noches templadas como la que nos tocó....

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Bienvenidos a Restaurante Alcobaça (Sintra)

Hay muchos negocios que pierden clientela por el mero hecho de que sus entradas, sus puertas de acceso, pasan desapercibidas para el común de los paseantes. Los responsables del restaurante Alcobaça han hecho lo posible para que eso no suceda en su caso, y han sembrado de reclamos los alrededores del negocio. Así, uno deambula por la rua das Padarias, en el centro histórico de Sintra (Portugal) y si no repara en el busto de cocinero que anuncia cozinha portuguesa en su fachada, ni en las cacerolas que penden sobre su letrero, puede resultar herido por un gran tiburón, siempre que el enganche falle y el bicho se desplome. Si sobrevive al impacto del escualo, no descarten que tropiece con un pescador que exhibe una captura y un gran cartel con las sugerencias del chef: cataplanas, paella (!!), bacalhaus… Y es que los asesores de la cosa han apostado en este caso por una máxima extendida: más vale que zozobre, que no que zofarrrte. * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54...

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Bienvenidos a Restaurante A Taverna (Sintra)

La visita al centro histórico de Sintra, localidad portuguesa idealizada por Lord Byron que cuenta como atractivo con una suntuosa y atestada ruta por parques, jardines, palacios y castillos, se agota rápidamente. El lugar cuenta con un empinado, coqueto y transitado (nada recoleto) espacio que agrupa restaurantes, pastelerías, vinotecas, alguna heladería y tiendas de recuerdos en un puñado de calles cuyo recorrido permite tropezarse con reclamos comerciales como el intrépido buceador-pescador que, tiburón en mano, muestra las sugerencias del Restaurante A Taverna. Su cataplana de bacalao y de lubina, su paellita, sus sardinas asadas… * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya....

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Restaurante Ilha Formosa (Ilha de Tavira). La primera cataplana en la frente

(+10 rating, 2 votes)Cargando... Tavira es una ciudad portuguesa que cuenta con más de 20.000 habitantes. Tavirenses ellos. Se ubica en la región del Algarve, al sur del país vecino, y cuenta con nueve pedanías. A su vez se divide en freguesías, se incluye en el Parque Natural de la Ría Formosa y presume de desafiar al cielo con los campanarios de nada menos que 37 iglesias. Todo eso es cierto, pero también lo es que el principal atractivo de ese destino turístico es Ilha de Tavira, una isla a la que puedes acceder en uno de los barcos de ‘línea regular’ que te llevan a y te traen de ella, desde el mismo centro, por sólo 1,90 euros, o en los barco-taxis que hacen el mismo trayecto por más de 20 euros. Repasadas las tarifas, rememoremos la llegada a la ínsula, en una nave repleta de turistas. Uno desembarca, mira a un lado y a otro, observando finas líneas de arena y unos pocos amarres, y deduce que lo bueno está más allá, al otro lado, donde se llega después de un cómodo y concurrido paseo de cinco minutos en el que observa pequeñas viviendas, un camping, puestos de venta y un buen número de restaurantes (más bien chiringuitos) donde se ofrecen pescados y mariscos. Al final, dejado todo eso atrás, se llega a la bella playa de Ilha de Tavira, donde uno puede recibir a buen precio el masaje de un fornido fisioterapeuta, dejarse vapulear por el oleaje de un precioso mar verde turquesa o simplemente tumbarse al sol con la esperanza de no quedarse dormido y perder el último barco económico. Está bien el sitio. Antes de descubrir los innegables encantos de su playa fuimos desechando ofertas gastronómicas hasta que se ganó nuestra confianza el camarero-encargado de Ilha Formosa, un vigués con madera de comercial, carne de reporteros viajeros españoles por el mundo. Él nos despejó el camino: nos dijo que mejor una cataplana de marisco que un arroz de marisco,...

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