Restaurante Nobu (Londres). Grandes esperanzas

Circunstancias de la vida me llevaron hace un par de semanas de viaje relámpago a la lluviosa Londres. Viaje que casi se queda en intento por culpa de un ordenador de abordo que ese día no tenía muchas ganas de currar. Pero al final el pájaro despegó, hicimos aquello para lo que tuvimos que viajar hasta la ciudad del Támesis y, tras una pinta en Covent Garden, a cenar que nos fuimos. Cuando a una servidora le preguntaron si le gustaba el japonés y qué le parecía ir al Nobu, casi se le saltan las lágrimas de la emoción. ¿El Nobu? ¿En serio? ¿El de Robert de Niro? Y yo con estos pelos y este modelito tan poco trendy… ¡hay que ver! (esto no lo dije en voz alta, pero en mi cabeza yo lo oía a grito pelao). Al entrar, una señorita nos recibió como si fuéramos jeques árabes y nos llevó hasta nuestra mesa en la planta de arriba. Según subíamos por las escaleras yo aluciné con la poca luz que había (de ahí la pobre calidad de las fotos y que las haya tenido que tunear un poco) y con el ruido que metían todos los señoritos londinenses de traje, corbata y peluco que en su mayoría poblaban la sala. ¿No se supone que somos los mediterráneos los que más escándalo armamos? Será que con copas de por medio el nivel de griterío por países se iguala. Siguiente sorpresa de la noche: ¿¿¡sin mantel?? ¿Ni siquiera un triste mantelito de papel individual? Y… ¿palillos de usar y tirar, de los que tienes que romper para separarlos? Qué menos que un sitio así ofrezca palillos de los buenos (de esos que se resbalan aún más que los malos y con los que haces mucho más el ridículo) que puedas mangar para llevártelos a casa de recuerdo. Digo yo. Pedimos menús degustación para todos (cuidadín con pedir “degustation menu”, que hacemos el paleto como nosotros… se dice “set menu”) y un shiraz australiano...

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Qué llevarse a la boca mañana en Londres

Ni la romántica Venecia, ni la artística Praga, ni la señorial Lisboa. Los españoles apuestan por lo más clásico y han elegido Londres como la ciudad ideal para una escapada coincidiendo con el Día de los Enamorados. Al menos así lo muestra el portal de búsqueda de viajes www.skyscanner.es… Para comenzar el día puede hacerse un paseo junto al Támesis, o incluso en el propio río y sus canales en alguna de las embarcaciones turísticas y acercarse a algunos de los parques londinenses, como Hyde Park, o disfrutar del magnífico espectáculo de invierno en Kew Gardens. Para los que prefieran una ruta más urbana, existe la posibilidad de explorar los aspectos más llamativos y culturales de Bloomsbury o las boutiques de Covent Garden. El momento más romántico puede estar presenciando una de las mejores vistas de Londres, en el London Eye de Merlin Entertainment, que el 14 de febrero incluye champán y bombones y se puede reservar una cabina privada. O ir a la Tower Bridge Exhibition, en la que las pasarelas superiores del puente se transformarán en una plataforma panorámica para el romance el día de San Valentín. Otro punto de gran atractivo e inmejorables vistas de Londres es Altitude 360 en Millbank Tower, donde se puede reservar una comida de San Valentín adaptada al gusto, o tomar un vino y comer en Vinopolis, con una visita exclusiva de San Valentín y con actuaciones en vivo. En el Royal Observatory de Greenwich Park, el día 14 de febrero ofrecen un especial San Valentín: “Una noche con las estrellas”. El programa incluye la posibilidad de utilizar el telescopio refractor de 28 pulgadas para ver la luna, y telescopios más pequeños para observar las estrellas, y pasar un tiempo en el meridiano bajo las estrellas… además de una copa de champán para cada uno y una rosa para cada pareja. Para rematar la jornada, nada como una buena cena. Conscientes de la mala fama que suele tener la gastronomía británica, la Oficina de Turismo de Gran...

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El helado, mejor de leche

Al amigo Dicky se le va a revolver el estómago, pero no podemos evitar hacer referencia a ‘Baby Gaga’, el helado a base de leche materna (humana, of course) comercializado por The Icecreamists, heladería cool del Covent Garden londinense. Leemos en público.es, por ejemplo, que las autoridades lo han retirado en menos de una semana. Por si pudiera transmitir enfermedades. Aunque el fabricante dice que la leche “fue sometida a los mismos procedimientos escrupulosos que la leche, sangre y semen que se pueden encontrar en bancos de donaciones”. La verdad, puestos a escoger, preferimos que se haya decantando por el helado de leche. Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias...

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