5.zintzo / Zintzo 5. Un vino polivalente y honesto (este sí)

Una de las primeras cosas que aprendimos cuando nos instalamos en Vitoria-Gasteiz fue decir “no” a los camareros cuando acercan a nuestras copas una botella de Zintzo. O una de Ogeak, el único lunar, dicho sea de paso, al buen menú del Asador 10 que ayer reseñaba el compañero Igor Cubillo en este mismo espacio. Pero me centraré en Zintzo; lo padecimos con menús ofertados por restaurantes tan dispares como Xixilu y el centro regional gallego, y dimos en LQCDM nuestra opinión demoledora; no por vehemente menos objetiva y sincera. Lo que contenían esas botellas no debería ser llamado vino, debería estar penado por ley etiquetarlas así. Pero el repudio debe acotarse al brebaje que Tomás Martínez de Cañas comercializa como cosechero, con la malsana intención, podría parecer, de terminar con los últimos txikiteros. Sirva este texto para rehabilitar el prestigio de la bodega y para señalar que 5.zintzo (o Zintzo 5.) es otro cantar. Nos lo ha descubierto Ángel, el locuaz camarero argentino de El Gautxo, un tío capaz de hacerte sentir en su local de la calle Cuchillería como si estuvieras en tu propia casa. Aunque sea la primera vez que lo pisas. “Está bueno, es una especie de vino de autor que han hecho”, nos adelantó. Y ha resultado ser, efectivamente, tanto un buen vino para potear en la barra, como un buen complemento para la posterior comida. Sin alharacas. Como es lógico, la maceración carbónica y tres años de maduración en bodega no han convertido el zumo de tempranillo y graciano en un tinto de alta expresión, pero sí en un vino polivalente y, esta vez sí, honesto. Nada que ver con su hermano de batalla.  (le gusta el pipiripipipipí a cuchillo) Tomás Martínez-Cañas Ruiz-Oña La Lleca, s/n; 01307 Villabuena (Araba/Álava) 945 60 91 86 Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en...

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Asador 10 (Vitoria-Gasteiz). Menú con calidad, buena presencia y precio asequible

Yo, si trabajase en el polígono industrial de Betoño, en Gasteiz, podría comer a diario en el Asador 10. ¿Les suena el arranque? Es idéntico al de El Siete, sí, ese gran restaurante de la Cuchi que forma parte de nuestro Top 5 de menús del día asequibles en Siberia-Gasteiz. ¿Y por qué arrancamos igual? Pues para reforzar la idea de que pertenece al mismo ‘grupo empresarial’, un trío que, por cierto, completa el Virgen Blanca, otro local con buena oferta gastronómica que, no obstante, no recomendaremos, pues sólo por asomarse a la plaza de igual nombre cobra casi 3.000 pesetas cada menú del día. Y no tiene ni siquiera el detalle de servir un buen vino. A 50 kilómetrosde Haro, oiga. Anda que… Lo que sí recomendamos, ya se imaginan, es comer en El 10, un amplio caserón que también colocamos en nuestro Top 5 siberiano y donde se sirven varios turnos de comida, lo que permite convivir en sus tres huecos (dos salones de piedra y una galería con ‘vistas’ a una terraza/patio que recuerda a las cerveceras/pollerías) a currantes y a altos y bajos cargos del Gobierno. Calidad, buena presencia y precio asequible (11,20 euros) hacen su oferta irresistible. Así, lo habitual es que te tomen el nombre, esperes entre 3 y 10 minutos a que te acomoden, y, si eres de los tempraneros, te inciten a tomar el café en la barra, con el fin de liberar la mesa y dejar paso al siguiente. Servicio presto, pero no agobiante, reparte con agilidad ensaladas, verduras, hortalizas, carnes, pescados y no pocos postres en los que se aprecia cierto cuidado y dedicación, buen gusto. ¿Qué más decir? PD: sí, podemos poner ejemplos de los platos que sirven. Ahí van… ensalada de arroz y gambas con salsa rosa… calabacín de bacon y queso a la crema de piquillos… patatas con chorizo… sopa de pescado y marisco… vainas en salsa con jamón… conejo al ajillo con patatas fritas… revuelto de setas y jamón… chuleta...

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Bar Restaurante El Siete (Vitoria-Gasteiz). En nuestro Top Ten

Yo, si trabajase en la almendra medieval de Gasteiz, podría comer a diario en El Siete. Son muy demandados sus bocatas y su barra está bien surtida de pintxos, pero este restaurante de ‘la kutxi’ forma concretamente parte de nuestro Top Ten de menús del día asequibles (aquellos que rondan las 2.000 pesetas de antes, que ya está bien) en la ciudad sede de nuestras instituciones comunes. Y de muchos otros conciudadanos, como evidencian las colas que a diario se forman junto a su barra a la hora de comer. Su oferta es variada, satisfaciente y tiene más de casera que de experimento, pese a que cuidan las presentaciones y no es extraño que ‘pinten’ el plato. Las raciones son majas y acostumbran a servir un pequeño aperitivo mientras esperas al primer plato. Tipo ensaladilla rusa, por ejemplo. Nosotros siempre hemos salido contentos. En nuestra ultima visita, Aitorsky exclamó “Joderr, qué carrne más buena. Está excelente”. Se refería a un entrecot a la plancha servido con una singular salsa a base de queso Philadelphia, de ahí su falta de pegada, su intrascendencia. Yo preferí continuar con mi investigación de la ternura en el solomillo de cerdo, en esta ocasión asado a baja temperatura y acompañado de salsa hecha con pimientos del piquillo. Los he probado más tiernos, sí. Antes habíamos comido cardo salteado con crema de almendras (él, un enamorado de la penca y el cardo) y contundentes berenjenas rellenas de ave y presentadas sobre crema de trigueros (yo, que sólo amo a mi esposa). De postre triunfé con un brazo de gitano casero, con crema de frutos rojos, que a mi socio le arrancó una expresión jubilosa (“¡qué bueno el chocolate!”) mientras en la mesa contigua un comensal angustiaba a la parroquia al atragantarse con un trozo de carne que presumimos gigantesco. Y es que hay que masticar bien. Hubo que escoger, y dejamos sin catar arroz a la cubana, ensalada mimosa al aliño de vinagreta de manzana, patatas con chorizo picantonas, bacalao...

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