Restaurante The Morgan Kompany (Donostia). La sonrisa de las chicas con aparato

(+30 rating, 6 votes)Cargando... Hubo un tiempo en que Uve y Cuchillo cultivaron una bonita amistad. De pronto, amaneció nublado y el florido abecedario de LQCDM perdió una de las letras más apreciadas por redactores y lectores. Y, por añadidura, el punto de vista femenino. Doble drama. Nadie sabe a ciencia cierta el motivo de desencuentro, ni qué suerte corrió la inefable e insigne colaboradora, pero sí es de dominio público que el cubierto aprovechó las escasas pero provechosas conversaciones para llenar de anotaciones su particular libro blanco. En él, apartado “Restaurantes pendientes”, unas palabras en rojo vivo: “Donostia. Morgan Company (sic). International cuisine. Slow food. Uve”. La pasada semana paré en Donostia con mi hermana sister y mi cuñado, dispuesto a comer en el Kaskazuri del Paseo Nuevo, uno de los 20 mejores menús del día de España, según Mikel Iturriaga. Quise ir, para comprobar si estaba tan subjetivamente equivocado (a mi entender, quiero decir) como en otros ejemplos, pero tras comprobar que el local en cuestión estaba cerrado ese lunes, tuve que improvisar un plan B. ¿Qué mejor ocasión para echar mano de esa agenda repleta de recomendaciones de amigos y gastrónomos? Descartados Txubillo y La Muralla, decidí seguir las viejas indicaciones de Uve. ¿Mi gozo en un pozo? Mi gozo en The Morgan Kompany. El descubrimiento resultó deslumbrante, como la sonrisa de las chicas con aparato. El local es muy acogedor, amplio, con algún ligero motivo oriental, paredes y techos en rojo y blanco (eup!) y profusión de carteles y libros en las paredes. ¿Libros? Sí, de cubismo, Tamara Lempicka, Pollock, Basquiat, Gauguin, Van Gogh, Rothko, Monet, Picasso, Hopper… Y pósters del icónico ‘Kind of blue’ de Miles Davis, del Be Bop Bar donostiarra, de cuadros tan famosos como ‘Terraza de café por la noche’, de Vincent Van Gogh… Todo a tono con la música, eminentemente jazzística. Pese a su indisimulable austeridad, una gozada de espacio, una invitación a desconectar y conversar bajo sus lámparas negras, a disfrutar de compañía y comida....

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Aperitivos de domingo, pequeños placeres de la vida

Cuchillo hace unos días me dio envidia… De la buena, pero envidia al fin y al cabo. Y me hizo pensar en esos aperitivos de domingo, pequeños placeres de la vida… Y me animé con unos mejillones rellenos. Fina bechamel con cebolla pochada, pimiento rojo y, por supuesto, mejillón cocido, bien picado, que se aprecie sutil, suave, sin tropezones. Del recetario materno, mi preferido. Lo acompañamos con un Cresta Rosa bien fresquito. Un gustazo, vaya. (se queda con el recetario materno, Uve) Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una...

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Restaurante Chino Mandarin (Plentzia). Cantidad sí, calidad no

Acabo de pedir rollito de primavera, fideos de arroz tres delicias (en realidad cinco: pollo, vacuno, zanahoria, soja y una gamba), langostinos fritos y una cerveza en el (casi) infalible Restaurante Chino Lakua, en Vitoria. Luego pediré helado de limón, lo sé, soy un animal de costumbres. Y mientras escribo esto, después del primer sorbo, pienso que estoy a punto de comer bien por solo siete euros y recuerdo lo mal que comí recientemente en el Restaurante Chino Mandarín, en Plentzia. Además de encantador, como su ama, Iker es un chaval habilidoso, espabilado, adelantado, y le encanta comer con palillos, con chop-sticks. Por eso, y porque era ya tarde, terminamos allí, rollo we are a happy family. Era domingo y, aunque ese día no sirven menú, la carta es realmente barata y por 48 euros (los cuatro, sin postre, con una San Miguel de tercio y un botellón de agua mineral) no echamos en falta cantidad, pero sí calidad. El pan chino (1,30 euros) y los rollos de primavera (1,60) eran mediocres. El arroz tres delicias (4,25) de los niños no pasaba del aprobado. La tempura de verduras (7,95) resultó lamentable, con abundante zanahoria grosera y sólo un minúsculo pedacito de triguero, como el dedo de un bebé. El pato con setas y bambú (8,50) no levantó el pabellón y mis críos, enamorados de la carne sangrante, del entrecot, el solomillo y el txuleton, no quisieron comer los filetes de ternera con patatas (6,50) que les sirvieron. No les culpo, la carne, bien seca, carecía de cualquier atractivo. Saturno debía estar alineado ese día con Neptuno y Venus, y a su vez éste con Gamínedes y Ariel, porque coincidimos en el comedor con el ínclito Zuloko y su encantadora pareja, quienes resumen su experiencia a continuación: “La comida no fue una de las mejores que los simpáticos propietarios de restaurantes asiáticos nos han proporcionado en los últimos años. Abrió nuestra comanda una piña rellena de arroz con marisco, en una espectacular presentación que se veía chafada...

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Cake: ‘Short skirt, long jacket’

Nov 19, 11 Cake: ‘Short skirt, long jacket’

Publicado por en Momentos Musicales

Cuchillo nos señala esta vez que en Sacramento existe una banda llamada Cake. Concise Oxford Spanish Dictionary © 2009 Oxford University Press: cake 1 /keɪk/ sustantivo uncountable or countable ( Culin ) (large) pastel m, tarta f (Esp), torta f (esp CS);(small, individual) pastel m, masa f (RPl);sponge ~ bizcocho m, queque m (AmL exc RPl), bizcochuelo m (CS), ponqué m (Col, Ven), panque m (Méx);the icing o (AmE also) frosting on the ~ un extra;to be a piece of ~ (colloq) ser(conj.⇒) pan comido (fam);to take the ~ (colloq) ser el colmo (fam);[person] llevarse la palma (fam);to go o sell like hot ~s venderse como pan caliente or como rosquillas;to have one’s ~ and eat it: you can’t have your ~ and eat it too no puedes tenerlo todo, tienes que elegir countable ~ of soap pastilla f de jabón cake 2 verbo transitivo (usu pass) to be ~d WITH sth: our shoes were ~d with mud teníamos los zapatos cubiertos de barro endurecido Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los...

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Restaurante Sangotardo (Bilbao). Opción casera y asequible

Nov 07, 11 Restaurante Sangotardo (Bilbao). Opción casera y asequible

Publicado por en Bizkaia

Donde realmente hay tortas para comer es en restaurantes modestos como Sangotardo, cuya comida es tildada recurrentemente de casera, lo que le convierte, al ser también asequible, en un santuario para aquellos que comen fuera de casa a diario.

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Restaurante Kate Zaharra (Bilbao). Dos visiones enfrentadas

Oct 14, 11 Restaurante Kate Zaharra (Bilbao). Dos visiones enfrentadas

Publicado por en Bizkaia

KATE ZAHARRA. COMER MUY BIEN POR UN PRECIO RAZONABLE El Kate es conocido por su futbolística clientela, por sus vistas espectaculares y por sus abultadas facturas, pero si conoces sus entresijos se puede comer muy bien por un precio razonable. Cuando llegas se ofrecen a llevarte a su bodega, rústica y preciosa, donde se degustan ibéricos, anchoas y demás entrantes fríos de gran calidad pero excesivo precio. Yo, por ejemplo, no bajo hace años. Prefiero sentarme directamente en la mesa y que Patrick me cante sus mariscos (muy buenos y caritos) y variados entrantes calientes y trabajados. No suelo perdonar sus verduras (calabacín, pimiento verde, alcachofa, menestra…), elaboradas y trabajadas con esmero, que hacen del Kate un lugar diferente. A mediodía, entre semana, suele haber garbanzos con bogavante o alubias con cigalas que se han convertido en imprescindibles por su calidad y precio (a 12 euros una ración a compartir). Su gran variedad de segundos nunca falla. Siempre afinados, destacan sus albóndigas de solomillo, por diferentes, y su besugo, pero no descarto nada, porque todo (lo que he probado) está rico. Luego, no soy muy de postres pero mis compañeros nunca pusieron pega, que yo recuerde. Su carta de vinos es enorme, variada y pelín carita, pero el rollo es mirar el precio y elegir. También he de reconocer que para mí y algún amigo de gustos caros y buen background culinario el Kate es, por variedad y calidad, el mejor restaurante del Gran Bilbao.  (Soul Food)  KATE ZAHARRA. UN RESTAURANTE CARO Vaya, nuestro amigo Soul Food ha querido estrenarse en Don Manuel asumiendo el reto de escribir un texto en el que revelaría cómo comer ‘barato’ en el Kate Zaharra (por 60 euros vamos), y ha terminado alabando el besugo, el pescado más caro entre los pescados caros, y escribiendo las palabras “abultadas facturas”, “caritos”, “excesivo precio” y “pelín carita” en solo dos párrafos. Sin quererlo, ha terminado dándome la razón cuando le digo que es un restaurante caro. Sin entrar a juzgar si es bueno,...

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Francesinha. Más es más

Desde el desconocimiento, uno piensa en un sandwich a base de pan, queso, salchichas, fiambre, bistec, una especie de chistorra y huevo frito, y la elucubración deriva en visiones de omeoprazol y sensaciones de pesadez y dolor de barriga provocados por el rascacielos. Desde la experiencia, cuando uno come en Oporto una francesinha, que así bautizaron al invento en Portugal, descubre que la superposición de tanto ingrediente proteínico resulta sorprendentemente armoniosa y hace tambalear el principal axioma minimalista para ratificar, sin que sirva de precedente, que en ocasiones más es más. En nuestro caso, sabíamos que es una preparación típica de Oporto, pero no fuimos a su encuentro, fue ella la que nos asaltó. Paseábamos a orillas del Douro (Duero), tras visitar el austero Museo del Vino de Oporto y el dedicado a Transportes y Comunicaciones  en la Alfândega Nova, cuando en una deteriorada barriada llamó nuestra atención un gran cartel que la anunciaba. No era el rincón más coqueto de la ciudad, sino una de las muchas estampas decadentes que aumentan su encanto, y precisamente por ello nos decidimos a descubrir en ese salón esta interesante manera de satisfacer a un bilbaíno con un bocadillo de cuchillo y tenedor. El local se llama Verso em Pedra (Rua da Arménia 12-14-16) y despacha gran variedad de francesinhas (hasta una decena, con lomo, hamburguesa, hongos, marisco…), pero nosotros nos decidimos por la que llaman “tradicional”, la más parecida a la que habíamos visto en una guía gastronómica, que cuenta con los ingredientes detallados en la primera línea. Por 13 euros nos sirvieron en dos platos una pieza enorme, lo suficientemente grande para satisfacer a una pareja y bañada en la picante salsa característica, el toque distintivo que la referida guía presenta como el resultado de mezclar salsa de marisco, cerveza, salsa Worcestershire, mostaza, brandy y mantequilla. Casi nada al aparato. Si pasas un par de días en Oporto date los homenajes que quieras a base de bacalao, fados y vino dulce, pero reserva también un momento para una comida informal, completada por...

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