Makatzeta (Atxondo). El secreto del valle encantado

Ago 11, 15 Makatzeta (Atxondo). El secreto del valle encantado

Publicado por en Bizkaia, Destacado, Euskadi

El gallego Carlos Gulín Cid lleva la cocina de mercado un paso adelante en este restaurante plantado a los pies del Anboto. Pone mimo, pasión, conocimiento y buen género en cada plato; él es el gran tapado del valle de Atxondo.

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Mesón Los Templarios (Villalcázar de Sirga). Masticar líquidos y beber sólidos

Andaba (y nunca fue más cierta la expresión) por el peregrino Camino de Santiago, sin ninguna pretensión de búsqueda pero siempre abierto a lo que pudiera suceder, cuando observé, en el pueblo de Villalcázar de Sirga, una iglesia con una enorme porticada y unas magníficas esculturas de gran tamaño en la fachada. no lo dudé, salí del Camino y me fui a contemplar tan magnífica obra, de la que sólo pude ver su exterior; el acceso al interior estaba cerrado. Pero no es de arquitectura de lo que trata este blog, y lo bueno llega cuando, retornando al Camino, me encuentro por sorpresa (encuentro y sorpresa, estas sí que son dos bonitas palabras cuando van juntas) con el Mesón Los Templarios, especializado en lechazo asado en horno de leña. ¡Humm! Eras las diez de la mañana y este templo también estaba cerrado. El segundo encuentro, que por previsto no deja de ser menos mágico, tendría lugar en Carrión de los Condes, mi final de etapa del día, donde me reuniría con mi hermana Beatriz, que se uniría unos días en mi peregrinar, y con Luis, su afortunado marido, que la acercó hasta allí en coche. Con todos los ingredientes para una tarde genial (tenía el lugar donde comer, la mejor compañía y coche para desplazarnos hasta Villalcázar), nada podía salir mal, así que allí nos plantamos, a las dos del mediodía. Cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que el local estaba completo. Reservamos y, hora y media después, nos sentamos a la mesa. El mesón rústico castellano con mobiliario de madera, paredes decoradas con diplomas, fotos de la Familia Real en el local, relojes de pared pendulares de madera y metálicos parados en horas diferentes, como si el tiempo no existiera, tinajas, vidriera en la puerta de entrada y hasta una mini armadura, como las que venden en los chinos. En las mesas, los salvamanteles de mimbre hacen las veces de mantelería y el servicio de mesa viste rústicamente, con pantalón negro, camisa blanca...

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