Beethoven I (Haro). Honestidad, sencillez y excelente RCP

Ene 09, 14 Beethoven I (Haro). Honestidad, sencillez y excelente RCP

Publicado por en Destacado, La Rioja

(+25 rating, 5 votes)Cargando... El filósofo Andre Comte-Sponville sostiene la idoneidad de abrazar la feliz desesperanza, de preferir la vida tal cual es antes de esperar otra mejor, más de nuestro gusto, sea después de la muerte o en este mundo. No obstante, yo no me resigno, me aferro a la tesis freudiana de que una ilusión no es necesariamente un error y no pierdo la esperanza de protagonizar un día un triple salto mortal que me catapulte, partiendo de la nada, a las más altas cotas de la insignificancia. Y mi fe se sostiene, entre hilvanes, en pequeños detalles como el acaecido hace unas semanas a mi salida del II Foro de Comunicación Enoturística, celebrado en Laguardia, del que salí pitando con ánimo de compartir mesa y mantel con una fuente de total confianza. Ya en ruta, una llamada de teléfono bastó para confirmar que se caía el plan, así que decidí tomar el desvío a Baños de Ebro, con la esperanza de toparme en el recorrido con las instalaciones de Artuke, una bodega que me ha seducido con caldos como Finca de los Locos y Pies Negros, cargados de aromas, sabores, historias, remembranzas y sentimientos. ¿Quieren saber qué sucedió? Me perdí entre viñedos. Eme. Una calle sin salida me indicó que era el momento de renunciar a osadías y decidí comer en Llodio, en Balintxarreketa, un caserío anotado en mi particular agenda azul por recomendación de algún familiar. Pues bien, les contaré qué aconteció: pasado Haro, retención kilométrica. Llevaba más de 40 minutos con el motor parado y, salvo aquellos vehículos que decidían dar marcha atrás, en busca de una alternativa, nadie ocupaba el carril contrario, hasta que una patrulla de la Ertzaintza me comunicó que me quedaban, lo menos, otros 30 minutos de atasco. Qué asco. Adiós al plan de Llodio. Vistazo a la lista de restaurantes riojanos pendientes: ¿Venta de Molcalvillo, en Daroca de Rioja? Demasiado lejos. ¿Sopitas, en Arnedo? Ya ha salido en LQCDM, esta weg. ¿Tierra, en Entrena? Demasiado...

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Restaurante Solaetxe (Leioa). Pretensión casera y dimensión industrial

Tanta publicidad se cruzaba en mi devenir cojeante que le comenté un día a La Txurri: «Tenemos que ir al Solaetxe». Y ella, la de la memoria que da miedo, respondió: «Estuvimos comiendo un pollo en su terraza un domingo caluroso. El local estaba a tope de gente y se te acercó a hablarte con total confianza un músico de un grupo al que no reconociste aunque le seguiste la corriente con la mano izquierda que te caracteriza». ¡Ah, sí! ¡Ya me acuerdo! El caso es que deseaba volver al Solaetxe y fuimos un lunes para comer el menú del día con la excusa de celebrar mi cumpleaños por todo lo alto. Por 13 lereles de nada, impuestos incluidos, con vino de rioja (cosechero entonces, ahora es crianza y se mantiene el precio), pretensiones gastronómicas caseras y un público entresemana preferentemente masculino con muchos señores solos (boronos en su mundo, trabajadores cansados, hombres alienados…) y escasos grupos mixtos (entre ellos uno proveniente de la cercana Universidad del País Vasco, con el rector Iñaki Goirizelaia a su cabeza). Nosotros subimos al minimonte donde arraiga el Solaetxe en coche. Aparcamos en su amplio parking con muchos carros potentes y lujosos estacionados. No nos fijamos en el espacio con columpios para que se entretengan los niños que dispone la empresa, atravesamos la terraza de la pollería («en el Solaetxe se come muy bien, hasta los pollos están buenos», sentenció mi hermana poco después cuando me llamó por teléfono para felicitarme) y, como sus comedores para unas 185 personas estaban llenos (¡un lunes!), en la barra del bar hubimos de esperar unos minutillos, ínterin en el que La Txurri exudó su carácter agrio: protestó porque la televisión del bar sonaba a alto volumen y se abalanzó contra la encargada cuando por delante de nosotros entraron dos jóvenes… ¡que tenían reservada una mesa para siete, los pobres! Pero la sangre no llegó al río y apenas tardaron en ubicarnos en una amplia mesa con mantel blanco de tela (aunque las...

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