Dando la Brasa (Getxo). “Creía que me moría”

Había leído buenos comentarios de este local getxotarra y se me ofreció la ocasión perfecta para visitarlo cuando recibí esta oferta de Colectivia: «¡Saborea un auténtico Menú Degustación de Sushi en el restaurante fusión de comida tradicional latinoamericana y japonesa Dando La Brasa por 19,5€!». Se aseguraba que el precio sin descuento del menú es de 40 lereles y, como el vino estaba incluido, no me lo pensé demasiado. Eso sí, antes de sentarme en su comedor estudié qué eran los nigiris, el sashimi y todo eso, lo imprimí y acudí con tal chuleta al figón (vale, lo reconozco: no tengo impresora y lo copié a mano). La oferta era para cenar entre jueves y domingo y llegué paseando con mi amigo Carlos una noche lluviosa de enero. La publicidad de Colectivia alentaba: «Saborea una cocina de fusión Latin Sushi preparada a fuego lento», y lo de a fuego lento sería la causa por la que tardaron en servirnos a todos los comensales, aunque nadie pareció nervioso, y lo de fusión es por sus dos chefs, el jefe de cocina Nacho Apecetch, flaco, argentino, amable y dicharachero, y el sushiman Leo TamaShira, fornido, asiático, amable y serio; «En un ambiente chic a la vez que familiar y acogedor», sí, había seis mesas que se llenaron todas -la de Carlos y mía, sita en un córner, adosada a la ventana de la cocina – en un salón con la música bastante alta, poca luz y ambiente demoníaco según Carlos, experto en yoga, quien se fijó en los colores rojo y negro; «¡Atrévete a probar sabores nuevos!», eso hicimos, y sin mirar con cara rara ninguno de los platos, no como alguna novia presente. Arribamos al Dando La Brasa, atravesamos su terraza acogedora donde los mediodías se anuncia su menú singular por 17 lereles, cruzamos el bar amplio con parroquianos juveniles y multirraciales y entramos en el comedor. Una camarera redondita y boliviana -o así- nos trató no diré que con desdén pero sí con detalles...

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