Holly Burger (Donostia). Odiosas comparaciones

Oct 03, 13 Holly Burger (Donostia). Odiosas comparaciones

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(+59 rating, 12 votes)Cargando... Déjenme comenzar esta pieza con un alegato en defensa de la hamburguesa: señores, señoras, la hamburguesa es un invento cojonudo estupendo. ¿Qué puede haber de malo en unir una buena pieza de carne picada de calidad, algo de salsa sabrosa y un puñado de vegetales y hortalizas frescas? A ver, se me ocurre que uno de los inconvenientes puede ser la dificultad para comerla; imagino la torre original desparramada, con rodajas de tomate, hojas de lechuga y ruedas de cebolla bien pochada desparramadas por el plato. Lo acepto, es una posibilidad, pero eso ya lo tuvo en cuenta hace más de un siglo Charles Nagreen (o quien fuera su inventor, pues su ‘paternidad’ es muy discutible y discutida), quien resolvió meter todo entre dos panes. Genial. La solución permite disfrutar todos los sabores al tiempo, aporta movilidad al bocadillo (a su consumo) e incluso incrementa la satisfacción. Un buen pan aporta aroma, tacto crocante y sabor. Lo dicho, la hamburguesa es un invento cojonudo fantástico y la mala fama asociada, producto de los desmanes de las multinacionales del fast food, es injusta. Es como decir que los croissants son una porquería, porque los que hace el panadero de mi barrio son una masa gomosa y pringosa. Dicho lo cual, entenderán que me gusta comer buenas hamburguesas. En Getxo busco las del Gure Etxea, de las que hablé en su día, y las del Carpanta, de las que un día hablaré. Y en Donostia me gustan las de Va Bene. Es bien sabido, deje constancia de ello en una reseña de cierto calado en la que Iker dejó el siguiente comentario: “Va Bene está genial, ahora le ha salido una dura pero que muy dura competencia, Holly Burger, en la misma parte vieja y con patatas fritas caseras!!!!!”.  Tentador. Había que ir. Y fui. Acudí de noche y comprobé de primera mano que un mar de espejos aturde al neófito cuando avanza por el amplio comedor, y facilita sobremanera la tarea del espía, que puede aprovechar sus cruces y ángulos para desempeñar...

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Doctor Livingstone (Donostia). La peor ración de mi vida

Jun 10, 13 Doctor Livingstone (Donostia). La peor ración de mi vida

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No, no puedo decir que me he embarcado en el viaje antropológico por la cocina del Caribe que propone el mercado de Bazurto, en Cartagena de Indias. Por poner sólo un ejemplo. Pero, si de lo que se trata es de provocar repulsión, recuerdo una cazuela de champiñones en salsa que me sirvieron recientemente en el bar-restaurante Doctor Livingstone, en el flamante barrio donostiarra de Riberas de Loiola. Fui a parar allí al reclamo de su decoración aventurera, alabada en ciertos foros (de hecho, creo que el local se promociona como el único en Gipuzkoa con decoración colonial africana), y también porque frente a su puerta hay un parque infantil que permite dejar a las fieras a su aire. A lo que iba: indescriptible lo que se sirvió como “txampiñones en salsa”. Trocitos de hongo sumergidos en una masa viscosa y grasienta de apariencia malsana, como una mezcla de miga de pan, grasa y agua de la fregona, y ninguna virtud culinaria. Se probó y quedó en el recipiente. Carne de desagüe, de vertedero. Tal detalle no preocupó al encargado del local, que retiró la cazuela y su contenido sin mueca de extrañeza, ni curiosidad alguna. Pasó en canoa de la clientela el cabecilla de un servicio descoordinado e irritado, en apariencia. Desbordado, quizá. A disgusto. En particular el susodicho encargado, con actitud rayana con la chulería. Los txampis fueron quizá el mayor despropósito en una comanda que calificaría entre mala y nefasta. No volvería a comer sus patatas congeladas con una salsa de hongos que, al enfriarse, mostraba todas sus carencias; ni su hamburguesa, pues particularmente no me gustan con pan de bollo y huevo cocido (cuestión de gustos, sí); ni sus platos combinados, pues el huevo frito apenas tenía unas gotas que untar y su fondo estaba ennegrecido; ni su aparente ensalada de langostinos y txipirones, pues nuestra amable anfitriona ni siquiera se comió los cefalópodos. Pero, ¿saben? Después de todo, eso no fue lo que más me molestó. El colmo (además...

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Cafetería Florida (Bilbao). Un telegrama por su hamburguesa

Recientemente me dejé caer por la Cafetería Florida, uno de las despachos de comida rápida con mejor fama de Bilbao… STOP… el toldo anuncia platos combinados y sandwiches, pero a mi me habían hablado maravillas de sus burguers… STOP… fui con mi buen amigo Tsustas, y nos hicimos fuertes en un rincón del local, sentados en dos de los taburetes fijos que rodean la barra naranja y donde la clientela es distribuida, e incluso redistribuida, para hacer hueco a los nuevos comensales… STOP… allí cocinan a la vista de todos, con la plancha cerca del mostrador, para que veas qué se incluye en tu pedido y cómo se manipula… STOP… eso mola… STOP… pedimos dos hamburguesas completas, compuestas por carne de ternera, cebolla, tomate, lechuga, pepinillo y salsa americana … STOP… todo dentro de un bollo de pan de molde con pepitas de sésamo… STOP… eso no mola, preferimos el ‘pan pan’… STOP… la hamburguesa no estaba mal, y era curiosa la presentación de la cebolla, como rebozada y nada aceitosa, pero en absoluto era algo extraordinario, como correspondería a la mejor hamburguesería de la capital del mundo mundial… STOP… es más, ni siquiera la considero sobresaliente… STOP… en cuanto a la ración de patatas fritas, es enorme, sí, pero son congeladas… STOP… imperdonable… STOP… eso sí que no mola absolutamente nada… STOP… finalmente pagué 19,45 euros por dos hamburguesas (5,25 c/u), una ración de patatas (4,15) y dos carísimas cañas (2,40 c/u)… STOP… el condumio resultó saciante y no nos quedó espacio para uno de sus postres, entre los cuales ellos destacan como “plato estrella” las tortitas con nata y sirope… STOP… conclusión: las hamburguesas del Florida no están mal, pero quizá viven un poco de las rentas, de la buena prensa cosechada muchos años atrás, hace incluso 31 años, cuando el cocinero riojano Antonio Cuesta puso en marcha el negocio… STOP… entonces la competencia era escasa en la villa… STOP… ahora está al frente del negocio su hijo Iñigo Cuesta.. FULL STOP...

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Café-bar Bully (Donostia). Lo perdono (casi) todo

El Bully es uno de mis lugares preferidos para improvisar un plato combinado con la family. Se aparca en la puerta, lo que ya es una ventaja, y cuenta con una amplia terraza de lo más agradable para las noches de verano. Y aunque en nuestro ranking particular siguen ganando la 8 y la 13 de Va Bene, a sus hamburguesas les damos un notable alto. El habitáculo está bien decorado, con motivos deportivos, temática hockey hierba. Cuelgan  de sus paredes fotografías de los primeros equipos del Atlético de San Sebastián, donde identifico algunas caras amigas. Las mesas siempre pulcras y bien dispuestas, redondas y cuadradas, de diversos tamaños y adaptables a grupos de todo tipo. Iluminación tenue y agradable, y servicio por lo general rápido. Un ejército de camareros con largos mandiles negros anudados a su cintura se ocupa de dar cobertura, de martes a domingo en horario ininterrumpido, al local y su terraza. El bar es frecuentado por un público de lo más variado. Las mañanas de los laborables son de los grupos de madres que, tras dejar a sus retoños en el cole, ocupan las mesas redondas para ese primer café. A mediodía, con su oferta del plato del día (10,90 €, con bebida y postre o café), acoge a jóvenes, menos jóvenes, ejecutivos y otros variopintos que se dejan caer para saciar su apetito de forma rápida. Los fines de semana el ambiente es más familiar. Aperitivos para disfrutar en la terraza del partido de hockey de las chicas, o baloncesto desde la cristalera interior. Las noches de viernes y sábado el asunto se complica. No se admiten reservas posteriores a las 21:00 horas, y el pleno está asegurado. Así que dos opciones, o paciencia y espera junto a la barra, o cenas con horario francés. A mí, no me convence ni lo uno ni lo otro, soy así de rara. Uno de estos viernes nos arriesgamos acudiendo a las nueve pasaditas, y tuvimos suerte. Nos acomodamos. Música a buen...

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Bienvenidos a The HD’s Diner (Biarritz)

Esta simpática patinadora da la bienvenida a cuantos se acercan al The HD’s Diner de Biarritz, hamburguesería tipo Peggy Sue. * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una canción, una cerveza y rock and roll, y no le veréis el pelo más por aquí. Tiene perfil...

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Hamburguesería Va Bene (Donostia). Las mejores hamburguesas de La Bella Easo

Dic 07, 11 Hamburguesería Va Bene (Donostia). Las mejores hamburguesas de La Bella Easo

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(+97 rating, 23 votes)Cargando... La línea que separa la comida rápida de la comida basura es delgada y quebradiza. Sin embargo, aun quedan locales que dignifican el nombre de la hamburguesa, que no meten entre panes amasijos de grasa y cartílagos, ni te llenan el estomago con patatas congeladas de corte industrial, ni se ganan a nuestros niños con regalos, nombres en ingles y ríos de ketchup. En Donostia el oasis se llama Va Bene. Esta expresión italiana profieren la mayoría de los lugareños cuando se les antoja un bocata de carne picada. Sus hamburguesas son las más conocidas, arrastran fama de ser las mejores de la ciudad y llevan años y años siendo despachadas en la calle Blas de Lezo, entre carteles de Harley Davidson, Chevrolet, Texaco, matrículas de coche… Una ambientación de reminiscencias yanquis y aroma a neumático que puedes observar desde sus taburetes rojos de madera, siempre que ganes la posición. Hay otro Va Bene en el Boulevard, e incluso uno en Ibiza, pero nuestro favorito es el referido, el original, abierto en 1983. ¿A qué obedece su fama? ¿Por qué la gente se disputa sus mesas, principalmente en fin de semana? Buena parte de culpa la tiene la carne que trabajan, siempre avalada por el sello de calidad “Euskal okela”. Al menos, eso reza una carta que ofrece 13 hamburguesas diferentes (entre 3,90 y 6,05 euros), un abanico de combinaciones que incluye lechuga, tomate, cebolla, queso, crema de roquefort, pimientos del piquillo, pepinillo, bacon, revuelto de champis, mayonesa, salsa americana y huevo, frito y revuelto. Al menda y a su cuñado les va la número 13, por aquello de que, junto al bacon, la cebolla frita, el queso y un huevo turgente,  lleva no uno sino dos filetes de carne rojiza y jugosa, muy bien ‘planchada’. Lo bueno, si doble, dos veces bueno. Carta de Va Bene Mi hermana es feliz con uno de sus sandwiches. Porque sí, la carta de Va Bene también incluye 12 tipos de sandwich (4,25...

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