Restaurante Zaldiaran (Vitoria-Gasteiz). Once esmerados dulzores

(+5 rating, 1 votes)Cargando... Aprovechando un bolo gratuito en el campus vitoriano, organicé una salida al conocido Zaldiaran, una apuesta gastronómica segura, un local con pedigrí donde no te tratan de tú, un sitio de nivel y económico en comparación con lo que se estila por esta decadente región vascongada. Beneficiándonos de que Paul Collins tocaba gratis en la universidad, pegué un toque al Zaldiaran para reservar mesa para dos a las dos y media de ese miércoles y fui con mi amigo Carlos. El autobús nos dejó a unos 200 metros del templo gastronómico, pero yo sentí mariposas en el estómago desde que vi en el horizonte los primeros edificios de la capital. Entramos en el recinto minutos antes de la hora y nos recibió el maître, esta vez con menos cara de susto, y eso que Carlos impresiona: parece un discípulo de Lucifer, con perilla de chivo y todo. El bueno de José Luis Blanco, premio nacional al mejor jefe de sala 2009, también sommelier, me indicó dónde dejar el paraguas, nos guardó en el ropero la americana de cuero y la beisbolera, y nos acomodó en el comedor principal, con capacidad para 40 comensales pero sólo ocupado por nueve personas distribuidas en tres mesas: dos caballeros que comieron a la carta más nosotros y cinco encorbatados (quizá funcionarios o políticos) que elegimos el menú degustación actual, otra vez once propuestas de campeonato. Los regamos con agua gélida, dos botellas de litro marca Veri, pues nos abrieron por el final de la experiencia una segunda y también helada botella, la cual venía muy bien para limpiar el paladar entre los platos. Del vino pudimos escoger entre Cava Codorniu rosé pinot noir (habría emparejado excelentemente con numerosas propuestas dulzonas de esa ocasión) y tres etiquetas propiedad del empresario mirandés Gonzalo Antón, a la vez dueño-gerente del Zaldiaran. Eran los caldos Rioja Izadi crianza 2007 (lo desestimamos por demasiado cercano geográficamente), Ribera de Duero Pruno 2009 (lo probamos en nuestra primera visita al local y...

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