Restaurante Bascook (Bilbao). Alternativa fina (y popular)

¿Qué tiene el Bascook que uno paga 22 euros más bebida (échale 30) por un menú del día y sale tan campante, sin entonar “manos arriba, esto es un atraco”? Pues varias cosas, pero nos centraremos únicamente en dos o tres de ellas. La primera puede llegar a ser accesoria, pero en el caso que nos ocupa es toda una virtud, un factor distintivo: el continente. El restaurante que el inquieto Aitor Elizegi (Gaminiz, Baita Gaminiz, Panko, Kurding Club, Licencia Para Aliñar…) pilota en el antiguo almacén de sal de la calle Barroeta Aldamar, junto al Palacio de Justicia, es un local espectacular donde la piedra se ha recubierto con una decoración tan ornamental como funcional y donde las luces tenues propician una sensación de recogimiento y confort tal que invitan a la larga sobremesa, se trate de una reunión de negocios, un encuentro de amigos o una cita romántica. La distancia entre mesas se presta a la confidencia y a la conspiración, uno se encuentra allí muy a gusto, nadie le atosiga para que ceda su lugar al siguiente, y ambas cosas son muy importantes. El servicio también es bueno, atento y dispuesto a la explicación, y luego está la cuestión realmente esencial: el contenido. El de los platos. La vajilla es bella, como la disposición de las recetas, pero aquí la propuesta es más que estética, también es sabrosa. Variada, original y sabrosa. Y por eso, amigo, se puede pagar algo más. La carta consiste en un periódico que puede estar encabezado por citas de genios como Groucho Marx (“¿Pagar la cuenta? ¡Qué costumbre tan absurda!”) y donde la oferta se reparte en tres categorías: V, Km 6 y Travelling Mundutik. Lo verde manda en el primer grupo, donde se incluyen propuestas como guacamole, kux kux de toffu y pistacho con jalapeño; kebab de verduras asadas y toffe de brasa, sal de aceitunacurry; y ensalada 20 verdes, nachos de remolacha, tempura de soja. El producto local, con todas sus implicaciones, predomina en...

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