Maximilians Restaurante (Maspalomas). Marco incomparable

Iniciamos las escapadas estivales de 2011 en Gran Canaria, sabedores de que la gastronomía en las Islas Canarias no es fácil de cultivar. Ahí abunda la comida rápida (mi oferta favorita volvió a ser el medio pollo asado, especiado y guarnicionado con patatas y ensalada, solo por tres euritos y pico; bien surtido con copas de buena cerveza alemana lo papeamos en la terraza del Ristorante La Piazza, en la Playa del Inglés), hay algunas franquicias (McDonald’s y Burger King, que tienen competencia doméstica por doquier) y escasean los restoranes de nivel, aunque existen. Un día de esos, en el hotel, hojeando una revista turística, descubrí varios locales tentadores y lujosos (un par de ellos con nombres vascos: Gorbeia y Kaia), y me propuse acudir al restaurante Maximilians, sito en Meloneras, una zona pijita y pujante. Por la mañana, después de tomarnos una birrita en el restaurante costero, pijotero, pescatero y cercano El Senador, a las 4 p.m. nos sentamos en el cenador-terraza del Maximilians, un espacio acogedor, protegido del solazo, en tonos beige y blancos, y a pie del famoso faro. Estábamos rodeados de colores: azul del mar y del cielo, cortados sus tonos por el tiralíneas del horizonte; verde del cesped y las palmas; blanco de las sillas de paja, los manteles y las fachadas de los hoteles; y marrón del faro fálico, los paseos entre los jardines, los troncos de las palmeras y el suelo que pisábamos. En la publicidad, esta pizzería finolis (con servilletas de papel, eso sí) presumía de ‘pescado del día’, o sea fresco, pero ahí en Gran Canaria esto parece una entelequia: el pescado del día era xargo (similar a la mojarra), pero se había agotado; también como ‘fresco’ ofrecían lubina, pero nos dijeron que era de piscifactoría; solicité de la carta lenguado a la menier, pero sin preguntarlo me advirtieron que no era fresco -supongo que sería congelado-. Gente honrada. Desistí de comer pescado, que siempre acompañan con arroz en el Maximilians. Al final, para empezar...

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