Cocina para vagonetas: alegría para tus pizzas

(+5 rating, 1 votes)Cargando... Esta sección se llama Cocina para vagonetas por un sencillo motivo, porque somos bastante vagonetas. Pa’ qué negarlo. Tanto es así que, puestos a reetiquetar una vieja entrada que tiene encaje en el nuevo apartado de recetas requetesencillas, hemos decidido recuperar y poner fecha de hoy a ese viejo post en el que empezábamos asegurando que al otro lado de la muga hemos comido buenas pizzas… A botepronto, recuerdo una de foie y jamón de pato que probamos en Hendaia. Muy recomendable. Pero en las pizzerias de Iparralde hay dos detalles generalizados que importaríamos sin dudar: nada más sentarte te ponen en la mesa una botella o una jarra de agua, cortesía de la casa, con lo cual la factura puede reducirse considerablemente; y en la tabla no suele faltar un recipiente con aceite picante que casa con todas las pizzas. ¿Por qué no adoptar las buenas costumbres foráneas? El agua corriente no escasea en estos lares. Y el condimento lo puedes preparar en tu casa. El menda metió en una botellita aceite de oliva, piparrak (guindillas) frescas pero bien rojas (compradas a una aldeana en Portugalete), cayena y granos de pimienta. El resultado es estupendo. Alegría garantizada para tus platos, añadido el complemento una vez han salido las pizzas del horno. Al gusto. Si te pasas con la dosis, podrás cantar a voz en grito eso de Hiiiiiiiiiiiiighwaaaaay to hell!!! Como lo hacía Bon Scott. Olvídate del foniatra. (consejo ofrecido por cuchillo) El autor: CUCHILLO Es el pequeño de los Cubillo Brothers. Nació en 1991, en el mismo Bilbao, es más de salado que de dulce y acostumbra a disociar, con lo cual cambia de apariencia física con frecuencia. Como Robert de Niro antes de rodar Toro Salvaje, pero a lo tonto, por la cara. Él es más de toro tataki. Aprendió pronto que Dow Jones no es un cantante, le incomoda la fama de criticón, pues siempre ha sentido simpatía por el débil, y una máxima guía su proceder: “más vale que...

leer más

Francesinha. Más es más

Desde el desconocimiento, uno piensa en un sandwich a base de pan, queso, salchichas, fiambre, bistec, una especie de chistorra y huevo frito, y la elucubración deriva en visiones de omeoprazol y sensaciones de pesadez y dolor de barriga provocados por el rascacielos. Desde la experiencia, cuando uno come en Oporto una francesinha, que así bautizaron al invento en Portugal, descubre que la superposición de tanto ingrediente proteínico resulta sorprendentemente armoniosa y hace tambalear el principal axioma minimalista para ratificar, sin que sirva de precedente, que en ocasiones más es más. En nuestro caso, sabíamos que es una preparación típica de Oporto, pero no fuimos a su encuentro, fue ella la que nos asaltó. Paseábamos a orillas del Douro (Duero), tras visitar el austero Museo del Vino de Oporto y el dedicado a Transportes y Comunicaciones  en la Alfândega Nova, cuando en una deteriorada barriada llamó nuestra atención un gran cartel que la anunciaba. No era el rincón más coqueto de la ciudad, sino una de las muchas estampas decadentes que aumentan su encanto, y precisamente por ello nos decidimos a descubrir en ese salón esta interesante manera de satisfacer a un bilbaíno con un bocadillo de cuchillo y tenedor. El local se llama Verso em Pedra (Rua da Arménia 12-14-16) y despacha gran variedad de francesinhas (hasta una decena, con lomo, hamburguesa, hongos, marisco…), pero nosotros nos decidimos por la que llaman “tradicional”, la más parecida a la que habíamos visto en una guía gastronómica, que cuenta con los ingredientes detallados en la primera línea. Por 13 euros nos sirvieron en dos platos una pieza enorme, lo suficientemente grande para satisfacer a una pareja y bañada en la picante salsa característica, el toque distintivo que la referida guía presenta como el resultado de mezclar salsa de marisco, cerveza, salsa Worcestershire, mostaza, brandy y mantequilla. Casi nada al aparato. Si pasas un par de días en Oporto date los homenajes que quieras a base de bacalao, fados y vino dulce, pero reserva también un momento para una comida informal, completada por...

leer más