McDonald’s. Ni rápido, ni barato

En el mundo de la crítica gastronómica, realizar una crítica de la cadena de restaurantes McDonald´s, pudiera ser considerado como una extravagancia propia de un friki y sobrealimentado sujeto, falto de cualquier buena idea. Más allá del grado de frikismo que ostento, y evitando entrar en el resbaladizo terreno del sobrepeso propio y ajeno, diré que, aunque podamos discutir sobre si es un buena idea o no, lo cierto es que McDonald´s es la cadena de restaurantes con más clientes del mundo, por lo que, a todas luces, merece ser objeto de nuestra definición. Si hace algún tiempo el tipo de comida que se servía en sus restaurantes se caracterizaba por ser rápida y económica, a día de hoy, ambas señales distintivas ni están, ni se las espera. Prácticamente, entre que pides tu menú, te lo preparan, te sientas y comes, puedes tardar, en el mejor de los casos, el mismo tiempo que te llevaría degustar un buen menú del día. Y, por lo que se refiere a lo económico o no del mismo, baste decir que, en un gran número de casos, no vas apagar menos de 7 Euros por persona. Ahora, eso sí, en el precio van incluidas las mil y una aventuras que vivirás. En primer lugar, lo maravilloso de esperar una cola interminable con la tripa, bien metida ya, en un festival de cante hondo; por otro lado, llegado el momento de pedir tu menú, no puedes dejar de mirar de reojo a toda la gente que está esperando para recibir su pedido. En ese momento reflexionas y casi siempre llegas a la misma conclusión: seguro que han pedido alguna cosa rara. Voy a pedir yo algo sencillito. Error. Pidas lo que pidas, en McDonald´s, cuando vas a una hora de las consideradas normales para comer, merendar o cenar, antes de comerte una hamburguesa, toca comerse, de entrante, la preceptiva cola para recoger el pedido. Y qué decir de esas maravillosas ocurrencias de los encargados de turno que, sin ruborizarse,...

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