Bienvenidos a Café Bar Marina Txiki (Zarautz)

Zarautz es playa. Es surf. Es golf. Es Santa Bárbara y Mollarri, dos acantilados. Es la Nao Victoria. Es pesca de ballenas. Es Isabel II y sus baños de sol. Es José Ángel Iribar. Es Eloy de la Iglesia. Es Estanis Argote. Es Karlos Argiñano. Es Andoni Egaña. Es el Palacio de Narros. Es la iglesia de Santa María La Real. Es su Photomuseum. Es Delorean. Es la imagen de BB King que te recibe y hace compañía en el Café Bar Marina Txiki, adherida a su cristalera; con el bluesman abrazado a Lucille, gesto pensativo y cerveza volando. (cuchillo) * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, apreciados lectores * Don...

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Le Petit Chalet (Biarritz). Monotonía en la casita de muñecas

Le Petit Chalet no es el típico local que uno espera encontrar en una ciudad de Iparralde asomada al mar, frecuentada por surfistas y emparentada con la alta sociedad. Es más bien el capricho o la acertada solución estética de un hostelero que se vio en la tesitura de hacer acogedor un local sin ventanas. Y lo ha logrado forrándolo de arriba a abajo con madera y decoración montañesa; como una casita de cuento en la que no falta su gran chimenea. Ni peluches. Ni banderines. En nuestra reciente visita fantaseamos con lo agradable que podría ser refugiarnos allí una fría tarde de invierno, de las muchas azotadas por la ventisca en Biarritz, pero pronto nos dimos de bruces con la realidad francesa: a partir de las 14.00 horas olvídate de la carta. Sólo pizzas y, si preguntas, alguna ensalada. Enredado en plena operación bikini, escogí una pirenaica compuesta de lechuga, tomate, bastoncillos de bacon y queso de cabra a la plancha dispuesto sobre tosta, a modo de pintxo, y suavizado con miel. No estaba mal. La decepción llegó con unas pizzas monótonas y escasas de ingredientes que al enfriarse adquirían una textura ‘gomosa’.  La de queso y miel (parece que estaba de antojo, oiga) y la de crema fresca con patata, olivas negras y una pizca de bacon mal repartida. Nuestros niños se merecen otra cosa, aunque ellos no protestaran (la verdad sea dicha) por la que se comieron de champiñones. Por muy bonita que sea la casa de muñecas, en otra ocasión pasaremos de largo. A no ser que sea invierno y nos ofrezcan un chocolate con churros. Si lo ofertan, y lo sirven rico, parece un lugar estupendo para refugiarse. (igor cubillo) ver ubicación 5 Rue Gardères; 64200 Biarritz (Francia) 05 59 22 50 65 Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la...

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