Bar – Restaurante Apikale (Bilbao). Ambiente chill out

Hace dos sábados nos reunimos un grupo de amigos para cenar en Apikale, y la verdad es que fue un descubrimiento. La velada transcurrió en el reservado existente, un espacio muy bien decorado, con sencillez y elegancia, en colores oscuros y con dibujos geométricos. La mesa era rectangular y nos sentamos en una especie de sofá muy cómodo en forma de ele; para seis personas el sitio está muy bien, aunque no sé si resultaría incómodo de haber sido más. Al cerrar la puerta no oyes prácticamente ningún ruido, lo que invita a la buena charla y a las confidencias. La cena consistió en un menú sencillo pero muy completo. Para empezar, ensalada de ventresca, jamón ibérico acompañado de pa amb tomàquet y mi- cuit de pato. Luego el plato principal, a escoger entre solomillo al queso y bacalao. El queso venía en un cuenco, no sobre el solomillo, con lo cual cada uno puede degustar la carne a su gusto. Y el bacalao al pil-pil estaba excelente. De postre, nos dieron a elegir entre crepes de chocolate caliente y sorbete de ginebra, un sorbete tipo al cava que, como su propio nombre indica, lleva ginebra; estaba muy rico y suave, prácticamente no se notaba el alcohol. Todo ello regado con un rioja Alesanco, de Bodegas Martínez Alesanco. Todo eso cenamos por 30 euros (incluido el IVA) en un ambiente chill out que, lejos de molestar, dejaba margen a hablar de todo lo humano y lo divino. De antiguos compañeros de una empresa que ya no existe, hemos pasado a ser buenos amigos y, claro, tenemos mucho de lo que hablar… Tan bien estábamos que pedimos allí mismo la copa de rigor; son especialistas en la materia y, de hecho, han participado en la final del Concurso de Gin Tonic organizado por BilbaoCentro con un combinado a base de Tanqueray Ten, escama de bergamota, escama de pomelo blanco, pomelo rojo, twist de lima y Fever Tree.  Una muy buena experiencia; merece repetir, y más...

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