Bienvenidos a El Ruedo (Benavente)

Ago 06, 13 Bienvenidos a El Ruedo (Benavente)

Publicado por en Bienvenidos, Castilla y León, Destacado, Zamora

(+30 rating, 6 votes)Cargando... Los expertos en la materia, los muy expertos, podrán opinar hasta incluso concluir, que este bienvenidos ni tiene gracia ni es original. Siga intentándolo (señorita), como en las tapas de los yogures. Sniff. Superado el momento frustración, me refugio en el ambiente taurino que envuelve al Bar El Ruedo, que tiene su aquel. Porque aunque no domino el arte del toreo, reconozco en él un mundo diferente, un sinfín de palabras bellas, de artes y suertes, de lances, de pasión y superstición. Despierta mi curiosidad desde el nombre del toro, al pase afarolado, la verónica o un recibimiento “a puerta gayola”. Y ya que esto va de toros, primer aviso: no seré yo la que presuma de lo que no puede presumir. Es como decir que una entiende de música y no sabe lo que es un punk rocker. Los toros no son lo mío, qué va; son lo de ese hombre menudo y de pelo cano, aspecto serio (y trato excesivamente tosco a mi parecer), amo y señor de la taberna, quien nos descubre en su negocio a sus dos grandes amores, los toros y el vino. ¿Alguien dijo complicado? Dejando atrás el Castillo de la Mota, uno de tantos “castillos de la mota” que adornan nuestra geografía, pregunten a un lugareño de bien, de fiar casi siempre, dónde degustar un buen caldo, con conocimiento, servido en copa grande, de boca estrecha y a su justa temperatura. Apostaría mi colgante favorito a que les remite sin pestañear a El Ruedo, que para algo se ha ganado la fama de servir los mejores morapios de Benavente. Segundo aviso: no nos confundamos, precios cuasidonostiarras. Saciar su sed a base de cortos de cerveza o “vinos” en la villa zamorana es más que asequible. Tomar un buen vino, se paga. Como el recomendado del día, “hoy Liberalia, Toro, 2,20 €”. Rico, sí. A dos veinte, también. Se acompaña de tapa, faltaría más, esto es Castilla: morros, sesos, cecina, chorizo al vino, panceta...

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Jungla del sábado noche

Si ya entre semana la calle Ledesma, en Bilbao, es punto de encuentro recomendado en cualquier guía, la noche del sábado se convierte en una especie de jungla en la que, como es sabido, tan sólo sobrevive el más fuerte. Uno pudiera pensar que la fauna autóctona de aquel lugar responde a los parámetros típicos del bilbainito/a de mediana edad y clase media que trata de aparentar algo más. Sin embargo, los burguesitos comparten noche con grunchetas, pijos, cuadrillas de poteo y gente sin calificación posible; eso sí, en una comunión perfecta que sólo es posible encontrar en las inmediaciones de los múltiples templos de Baco que, en forma de bares, tascas y figones, inundan nuestra villa. Pues bien, hete aquí que la pareja compuesta por quien escribe estas líneas y su mujer decidieron dar rienda suelta al caos y la locura acudiendo, en hora punta, a uno de los locales más concurridos del lugar: el Marimar (Calle Músico Ledesma nº7, Bilbao). En este bar, además de los bocatitas que junto con las más variadas tortillas de patatas se disponen a lo largo de toda la barra, se puede solicitar de la cocina las típicas patatas fritas con diferentes salsas, así como una carta de bocadillos que llevan por nombre diferentes calles de Bilbao. Abriéndonos paso como pudimos, llegamos a un espacio libre de unos dos metros cuadrados que juramos defender con nuestra vida. La gente no dejaba de pedir comandas y, como es obvio, la variedad de los bocatitas que ya estaban dispuestos en barra para autoservirse ya no era digna sino de ayudar, única y exclusivamente, como guía de referencia de las variedades que menos gustan al público. Por ello, en vez de ser consecuentes y asumir la derrota, decidimos quedarnos en aquel abarrotado espacio y cometer una de las mayores insensateces que podíamos haber perpetrado. En efecto, solicitamos del camarero la elaboración, en cocina, de un bocata de los que no había en barra, así como de unas patatas alioli. Craso...

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