Cocina para vagonetas: nuggets de calabacín

El pollo está rico de mil maneras. Incluso cuando se cae al suelo. Es sano, resultón y,  por si todo esto fuera poco, le encanta a casi todos los niños. A este respecto, una de mis mayores victorias ha sido lograr que los mios prefieran los nuggets que yo les preparo a los de Ronald McDonald. Cojo la pechuga, la ‘extiendo’ en la tabla de rigor y le hago cortes verticales para obtener medallones de un centímetro de grosor, aprox., que luego rebozo con maestría innata para obtener piezas tan sápidas como tiernas. No obstante, a todos nos afecta la crisis y no siempre podemos adquirir con alegría cuanto queremos. Y menos las pechugas de Eusko Label que una vez vimos en la carnicería a más de 20 (!!!) euros el kilo. Y tampoco es plan de mantener refrigerado el animal, o sus partes, hasta que tengamos el antojo de nuggets. Que eso huele una barbaridad, oiga. Por eso nosotros apostamos por tener en la cámara calabacines, que se conservan mucho mejor, son más baratos y permiten crear un trampantojo que bautizamos “nuggets de calabacín”. Para prepararlos precisaremos cinco ingredientes: calabacín, harina, huevo, sal y aceite de oliva. Se coge el calabacín, se pela con el pelapatadas y se corta en rodajas de un centímetro, aprox. Éstas se salan y se dejan reposar tal cual tres o cuatro minutos, antes de enharinarlas, pasarlas por huevo y meterlas en una sartén con abundante aceite caliente. Cuando empiezan a dorar, se baja el fuego y se dejan hacer a intensidad media, para que queden bien tiernos por dentro. Maridaje Unos humildes recortes de queso fundente le van bien. Hemos probado también a pasar por la plancha queso de cabra, y a coronar la torre (minitosta, nugget , cabra) con crema de Módena, y ha resultado una cochinada de mucho cuidado. Los experimentos con gaseosa, oiga, se lo tengo dicho. Ah, una cerveza lager también le va fenomenal. La opinión de los expertos Eneritz Cubillo (6 años)...

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