Queso Philadelphia. Queso para el recuerdo

El pasado jueves me reencontré con mi infancia en la sección de lácteos de mi Eroski Center. Ver la tarrina que envuelve ese delicioso y asequible queso blanco y blando me recordaba a los bocatas, de media barra, que me hacía mi padre para comer en el joslasaldia de la que entonces era mi ikastola. Envuelta por el recuerdo decidí comprar no sólo un envase de Philadelphia clásico, sino también queso especial para ensalada de la misma marca, pensando que, puesto que estoy a dieta, alegraría algo las tristes ensaladas que me meto entre pecho y espalda.

No me decepcionó. Seguía siendo tan basto y sinsorgo como lo era antes; eso sí, lleno de recuerdos que pasaban por mi cabeza al mismo tiempo que degustaba, una y otra vez, el queso con tomate de ensalada que me había preparado mi marido.

En ese mismo momento me fijé en que, a pesar de que habían pasado los años y había cambiado lo que acompañaba a la crema de queso, estaba claro que aún era un hombre el que me preparaba la comida. Los dos hombres que odian el Philadelphia me preparan aquella crema prefabricada y con valor culinario cero, que a ellos tanto les disgusta, por el solo cariño que me tienen y para ver cómo disfrutaba y disfruto comiéndolo.

(el queso le trae buenos recuerdos a Eider)

web de Philadelphia

2 Comentarios

  1. Don Ramon /

    Philadelphia rules dude

  2. Ana Romera /

    yo últimamente desayuno tostas con philadelphia (bueno alterno con mantequilla Real -de Soria-) … fanática!

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