El paseo de… EMILIO SAGI

Hace ya más de dos años que no converso con el escenógrafo Emilio Sagi, pero la última vez que intercambié pareceres con él le pregunté cuál era su paseo predilecto en Bilbao. Porque el director artístico del Teatro Arriaga ha vivido largas temporadas en espectaculares ciudades con arquitecturas de lo más diversas, incluidas Washington, Buenos Aires, Santiago de Chile, La Habana, Tokio, París, Roma, Venecia y Toulouse, pero parece realmente sincero cuando afirma estar “enamorado de Bilbao”.

«Es una ciudad apoteósica, con todo ese paseo de la ría y la reconversión a una especie de estética postindustrial, de hierros y edificios nuevos”, aseguraba aludiendo a la nueva cara de la tercera ciudad, tras Oviedo y Madrid, en la cual establece residencia para largo plazo.

Igual que en la capital gustaba de caminar por la Plaza de Oriente y frente al Palacio Real, en Bilbao también ha encontrado su paseo predilecto cerca de su despacho. Concretamente, propone ir desde el Arriaga hasta el Palacio Euskalduna, siguiendo el curso de la ría. Es un itinerario que conoce bien, pues el primer tramo, entre el coliseo municipal y el Campo Volantín, lo hace a diario cuando se encuentra en su nueva casa. “Me encanta ir por El Arenal cerca del río. Cuando hay marea alta huele un poco a mar, que me gusta mucho, y me encanta que los edificios de la otra orilla se reflejan en el agua cuando está muy quietecita. Llego al teatro con muy buen humor”, dice alguien que ha convertido en placer el camino diario a su trabajo.

El Arenal es aquí su gran aliado, su remanso de paz, y entre sus árboles, fuentes, bancos y demás mobiliario escoge el quiosco. “Cuando vengo algún día en fin de semana y hay concierto, me encanta ver a toda la gente y escuchar la música. Quioscos hay muchos en España, pero éste es muy bonito y además funciona, hay banda. En muchos no la hay”, señalaba Sagi.

La ruta continúa, a la derecha queda el Ayuntamiento de la villa y por el Campo de Volantín se llega a Zubizuri, la polémica pasarela diseñada por Santiago Calatrava. Toca cruzar a la otra orilla del Nervión y empezar, frente a los rascacielos de Isozaki Atea, una segunda etapa que transcurre entre esculturas y arbolado. Entre las primeras, la preferida de Emilio Sagi es Mamá, la gran araña de Louise Bourgeois. Y su felicidad parece completa al verla junto a Arcos rojos, la intervención del artista Daniel Buren sobre el Puente de La Salve para conmemorar el décimo aniversario del Museo Guggenheim Bilbao.

“Me parece muy pop, sobre todo de noche, cuando cambia de iluminación. A mí me encanta la cultura pop”, confiesa un enamorado de las “películas antiguas”. Y también le agrada que en buena parte del camino quede a la vista el tranvía, su tendido eléctrico y sus vías. “Si me canso, lo cojo. Desde muy pequeño soy aficionado a trenes y tranvías y, cuando voy a alguna ciudad tipo Viena, me gusta ir a las estaciones y ver a dónde van los trenes. Me encantan esos largos que van a San Petersburgo y Moscú”, revela quien durante dos veranos, siendo estudiante, fue guía turístico en la capital austriaca.

El recorrido termina junto al Museo Marítimo Ría de Bilbao, y las últimas vistas son las embarcaciones que ocupan su dique y la grúa Carola. A la hora del aperitivo, Sagi propone desandar lo andado y sumergirse en el mar de bares que es el Casco Viejo, un buen lugar para un hombre que ha sucumbido al txikiteo. “Me parece muy divertido, y aquí es una costumbre muy graciosa, porque enseguida hablas en la barra de los bares con la gente. Me gusta mucho”, reconoce.

A la hora de comer, sugiere ir a El Perro Chico, en Bilbao la Vieja, donde tiene por costumbre pedir bonito laminado. Y si hay que tomar un trago largo, su predilecto es el gintonic de Bombay.

GUÍA PARA UN PLAN

Emilio Sagi propone seguir el curso del Nervión desde el Teatro Arriaga hasta el Palacio Euskalduna. El paseo transcurre entre árboles y esculturas, y está jalonado por edificios como el Ayuntamiento de Bilbao, las torres de Isozaki Atea, el Museo Guggenheim Bilbao y la Universidad de Deusto. Sus paradas predilectas son el quiosco de El Arenal, la intervención de Daniel Buren sobre el Puente de La Salve y Mamá, la gran araña diseñada por Louise Bourgeois.

De pinchos

Restaurante Amaya. Ribera, 4.

Sasibil. Jardines, 8

Peña Athletic del Casco Viejo. Pelota, 7.

Comer en Bilbao

“Aquí en cualquier lado se come bien. Hasta en el rango más bajo el restaurante siempre es bueno y se come rico”, sostiene el director artístico del Arriaga. No obstante, estos son sus restaurantes preferidos.

El Perro Chico. Arechaga, 2 (94 415 05 19)

Arbolagaña (Museo de Bellas Artes). Plaza del Museo, 1 (94 442 46 57)

Guria. Gran Vía, 66 (94 441 57 80; www.restauranteguria.com)

De copas

Pub Otxoa. Heros, 9

Badulake. Hernani, 10

Dormir

Barceló Hotel Nervión. Pº Campo de Volantín, 11 (94 445 47 00; www.barcelonervion.com)

Hotel Ercilla. Ercilla, 37 (94 470 57 00; //www.hotelercilla.es)

Gran Hotel Domine. Alameda de Mazarredo, 61 (94 425 33 00; www.granhoteldominebilbao.com)

(paseado por Igor Cubill0)

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