Sidrería Muros (Nueva de Llanes). Cachopo, chuletón, fabes, patatas tres salsas y sidra. Comida ligera

Los amigos que trabajan la hostelería y el comercio en la zona del Oriente de Asturias cuando llegan estas fechas entran en un sentimiento ambivalente. Por un lado pueden empezar a descansar de un verano que suele ser, por la estacionalidad, de un ajetreo insoportable para los usos y costumbres slow de la zona. Los forasteros llegan, llegamos, con la prisa de las ciudades impregnada en la piel y no se dan cuenta (yo sí, pero poco) de que parte del encanto de Asturias es que su ritmo es más tranquilo, más sosegado, más sabio en definitiva. No pasa nada por esperar, nadie se ha muerto, que yo sepa, porque no le pongan la cerveza a los treinta segundos después de entrar en el bar.

Luego hay otros ritmos que exasperan al hostelero astur (y si me apuran al de Pernambuco) y así me lo han contado con mucha gracia. Por ejemplo, esa familia foránea pecadora de la pradera que, en pleno mes de agosto, el mes en el que se puede hacer algo de caja, se pide dos mostos y se pasa toda la tarde en una terraza. Algo de eso pasó, recientemente,  en una zona portuaria, y el propietario del local harto de la situación acabó  arrojando la mesa a las aguas del mar cantábrico. Que todos tenemos nuestros límites, la amabilidad es un grado, pero tampoco conviene abusar.

Y cuando llegan estas fechas, ya en el otoño, todo se torna melancólico. La temperatura fresca, la noche perfecta (con manta), llueve, hace sol (a veces) y puedes tomarlo (el sol) en un recoveco de alguna de las más de 30 playas que tiene el conceyu de Llanes. Las peleas por conseguir sitio en los sitios de comida se convierten en ofertas y en tranquilidad. Es comprensible que se reniegue de la estacionalidad, pero somos egoístas y nos encanta que nos pongan todo Asturias para el disfrute de unos pocos. Si ustedes se lo pierden es su problema, pero no lo hagan, se lo recomiendo. Ahora, en otoño, en primavera y en el invierno, es muy buena época para acudir, por ejemplo a Nueva de Llanes.

Un bello pueblo ejemplar en 1953, que dispone de varios restaurantes de mérito, como uno de nuestros sitios de referencia el magno Casa Pilar.

En el centro del pueblo hay otro chigre coqueto, divertido, con barra junto al comedor, con decoración de barriles, en los que hay mesas en interior. En definitiva muy sidrero, como nos gusta. Hablamos de la Sidrería Muros. Aquí se trata muy bien la carne a la brasa y los cortes, si no queremos ir al eterno chuletón, son peculiares y diferentes. Es un sitio que, como decía en mi farragosa introducción, es mejor visitar fuera de temporada. En verano, resulta imprescindible la reserva y en ocasiones la cosa se amontona y no es tan bueno el trato y la comida como cuando está el asunto más desahogado. Una vez más hablamos de estacionalidad.

Chuletón molón

Chuletón molón

Y se come en general muy bien, con la carnes de buey en su punto, perfectamente acompañadas de patatas fritas caseras y de los, para mi gusto, prescindibles pimientos rojos que no aportan más cosa que color a la ración. Las raciones del txuletón y de los otros cortes que nos ofrecen son generosas y el ganado asturiano, que pasta en las jugosas praderías, sabe mucho y bien.

En los platos de cuchara destacan las fabes con almejas que las hacen con caldo gordo y con ese sabor a mar que tan bien le viene a la legumbre. Contagiado del ambiente suelo ir al combo fabes/chuletón. Atrás quedaron esos tiempos intrépidos que sumaba alguna que otra ración de chorizo a la sidra, patatas tres salsas o surtido de quesos. Ahora tratamos de comer ligero, mire usté.

Por lo demás,  se puede  comer también un cachopo estratosférico, relleno de setas, jamón serrano y el queso fundido que hace que con una ración se alimente a toda la familia o buenas ensaladas si quieres ir al verde que te quiero verde.

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Los postres caseros, los culetes de sidra al gusto de la parroquia, los paisanos que acomodados en la barra dan el necesario ambiente y todo, por un precio medio cercano a los veinte euros, salvo que acudamos al menú del día, más económico, que hacen de la Sidrería Muros un lugar lleno de encanto y con su label astur que nos encanta.

Comer en tonel

Comer en tonel

Y a la salida, para que no nos venza el sopor el plan ideal es hacer la ruta desde la sidrería y hasta la bellísima playa de Cuevas del mar. Merece la pena andar el camino, dos kilómetros a la ida y otros tantos para la vuelta, por un camín abovedado de vegetación y con el río Cuevas cantando a nuestro lado. La entrada al playa , como no podía ser de otra manera se hace por una roca horadada y cuando llegas (fuera de temporada) encuentras un paisaje mágico, casi místico, en el que te puedes imaginar llegadas de contrabandistas, misteriosos cofres escondidos en las oquedades y el mar, la mar, que como dijo Platón cura todos los males del hombre.

dice que va a Nueva por la playa pero en realidad acude a por el chuletón, Dicky

Sidrería Muros
Abierto todos los días de la semana de 11.00 a 02.00
Tel: 985 41 01 78
Nueva de Llanes
(Asturias)

Cordenadas Gps

Latitud: 43.4195333
Longitud: -4.7509136

web

Como solemos hacer en los sitios con web inexistentes, inconsistentes o definitivamente deprimentes nos postulamos para remodelar la web del restaurante que desmerece al lugar y su comida. Nos hemos reído con gusto del proyecto de web lleno de lorem ipsum que aún se puede contemplar a nada que se bucee en la búsqueda del google.

1 Comentario

  1. samara /

    El mejor bar del uniberso.

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