Bienvenidos a Restaurante La Niña (Hendaia)

Abr 17, 13 Bienvenidos a Restaurante La Niña (Hendaia)
La Niña anfibia de La Niña, Hendaia (foto: Igor Cubillo)

La Niña anfibia de La Niña, Hendaia (foto: Igor Cubillo)

Cuesta creer que parte de la tripulación de Cristobal Colón se embarcara en un bote de apenas dos metros de eslora, con velas de madera y ruedas bajo el casco, dispuesta a descubrir nuevas rutas comerciales y nuevos mundos. Aunque, si la tierra era plana y finita, mejor le hubieran venido unas alas, algún iluminado contemplaría la barca como un gran ingenio, dado su carácter de vehículo anfibio, pero en dichas condiciones de hacinamiento no extraña que los hermanos Pinzón, Niño y compañía se amotinaran. Y cuesta pensar que no se fuera a pique en la primera tempestad.

La imagen que abre este post no gana atractivo ni recordando los versos del granadino Manuel Benítez Carrasco (“Por una quilla de oro y dos remos de esmeralda le vendo… el aire que lleva dentro; por una rosa de nácar… la arena donde se acuesta; y por un timón de plata… ese mar en duermevela en el fondo de la barca, donde estrellas marineras reman de noche a sus anchas), pero hay que reconocer que la cosa molesta. Sí, se distingue del resto del mobiliario urbano de la tranquila Hendaia y hace que exclames “¡¿qué leches pinta esto aquí?!”. Enseguida resuelves la duda: da la bienvenida al bar restaurante La Niña y resume su oferta gastronómica. Objetivo cumplido, pues. Aunque el parecido con la carabela original sea inexistente, y nadie haga cola para retratarse junto a ella llevándose la palma de la mano a la sien, imitando torpemente el saludo de los marineros.

(Cuchillo)

* Lo Que Coma Don Manuel destaca en la sección Bienvenidos aquellos ornatos, muñecos, carteles, dibujos y otras decoraciones singulares que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías, tascas y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar *

Un plano más abierto de nuestra Niña (foto: Igor Cubillo)

Un plano más abierto de nuestra Niña (foto: Igor Cubillo)

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