El paseo de… AMAIA MONTERO

En la portada de su primer disco en solitario Amaia Montero (Irún, 1976) posa tumbada en un arenal de Las Landas. Además, el repertorio incluye una canción titulada ‘Mirando al mar’, y otras que hablan de caminar cerca de él, de buscar una isla entre sus aguas y de barcos de papel. No se trata de simples recursos estéticos o literarios, simples casualidades, pues la playa es un espacio realmente especial para la antigua cantante de La Oreja de Van Gogh. Allí ha encontrado inspiración, un eficaz estímulo para su creatividad y calma. “Me gusta la playa, pasear por ella y disfrutar de la tranquilidad que te transmite el mar. Me hace sentir muy bien, porque te olvidas de todo, te hace pensar y tomar alguna que otra decisión”, explica Montero, a quien concretamente le encanta pasear con sus perros, dos labradores, por la extensa playa de Hendaia, de tres kilómetros y medio de longitud. Ella propone aparcar el coche en la zona de Sokoburu, cerca del centro de talasoterapia de Serge Blanco, pisar la arena y emprender una ruta sin pérdida, y de ida y vuelta, hasta el otro extremo, donde esperan las gemelas (dos enormes rocas varadas frente a los acantilados), a los pies de las campas que rodean el Castillo de la Abadía. “Me gusta porque es una playa muy grande, tiene mucho recorrido para andar y andar. Además, el paisaje me encanta, está limpia y en invierno no suele haber mucha gente. ¡Me encanta la sensación de relax que da tener toda la playa para ti, con tus perros!”, enfatiza la cantante, merecedora del adjetivo cantautora desde que firmó los 11 temas de su estreno como solista. En el tramo de ida, pronto se deja atrás el casino de la población francesa, y se camina entre el mar y el perfil de una hilera de construcciones que incluye desde el pequeño chalet a la inmensidad de la señorial residencia Eskualduna, antiguo Gran Hotel de la localidad. Y a mitad de trayecto...

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