la Roca del Fraile. Axpe Erandio. Siete años y sigue creciendo

Dicen los guruses de las redes sociales que hay dos tipos de usuarios de los que se debe huir si tienes una marca. Es precisoe escapar de los muy fanes y de los muy trolles. Los primeros son descartables porque, por exceso, siempre van a poner bien a aquello objeto de su devoción. Los segundos, porque hagas lo que hagas,  impepinablemente  te pondrán a parir. En el caso de la Roca del Fraile yo me encuadro en el apartado fan. Así que, si ustedes quieren evitarse el leer una crítica contaminada por la pátina  de la amistad y de la admiración,  les recomiendo que dejen de leer ¡AHORA!. Bien, como veo que siguen con la lectura, les explicaré porque me gusta tanto La Roca del Fraile. Detrás de un proyecto siempre están las personas. En el caso de LA ROCA  DEL FRAILE, que esta semana cumplía siete añazos, hay dos visionarios, Luis y Jose Mari. Les conocimos en los lejanos tiempos del Leku Ona en Loiu. Entonces ya cuidaban el producto y su cabeza era un hervidero de ideas, emociones y necesidades de plasmar en una mesa toda su inquietud culinaria. Eran algo más que cocineros o restauradores. Eran, son, dinamizadores de sus clientes. Proponían nueva historias, cuidaban el producto, experimentaban. Luego llego la aventura de La Roca del Fraile.  En Axpe surgió, en una zona de nuevas empresas,  un espacio diáfano, ordenado, novedoso: La Roca del Fraile. Durante estos siete años han conseguido no repetir ni un solo día un menú del día. Han dado de comer, cada día,  a más de un centenar de comensales. Y esos honestos menús  incluyen platos que muchos restaurantes no dudarían en apropiarse como carta de postín. Luis y Jose Mari se han apuntado a todos los trenes que han pasado. Han conseguido tener los mejores proveedores de carne de la zona (¡qué chuletones, OMG!), han ofrecido menús especiales con una excelente relación calidad/precio. También han logrado  llegar a lo más alto en los certámenes de baristas...

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