Restaurante Abaroa (Getxo). Menú diario en ambiente burguesito

(+10 rating, 2 votes)Cargando... Cuando se tercia, los menús diarios del Abaroa de Las Arenas son una primera opción por la calidad del condumio, el precio de la estancia y la buena educación de los parroquianos, generalmente burgueses (familias, parejas, amigas ancianas, amigos a secas…) y ocasionalmente menestrales (chicas de tiendas cercanas). La gente habla bajo, la música acompaña de fondo (sones vascos el último día que nos sentamos ahí: Oskorri, Hiru Truku…) y la amplia cristalera desahoga el comedor abierto hacia la iglesia de Las Mercedes, su jardín arboledo, una carretera muda y escasos paseantes por la acera. Hombre, a veces el menú de 10 euros oferta ensalada y lirios como lo más interesante, pero la última vez que acudí con mi amigo Carlos había berenjena rellena y merluza en salsa verse. Le sumas vino navarro potable y postres generalmente idílicos… ¿y cómo resistirse? Pues entresemana Carlos y yo acudimos a gozar del humilde placer de su menú del día. Llamé por teléfono al Abaroa, me cantaron el de ese martes, contesté que muy bueno, llamé a Carlos y, hala, nos encaminamos al restorán haciéndonos los chulos por la calle Mayor de Las Arenas. Nos recibió la encargada, una delgada mature con mucha clase, cortesía contenida, unos ojos claros que mantienen a distancia al interlocutor y la costumbre de tratar de usted, como debe ser. Nos señaló una mesa y Carlos se sentó en la aneja, él de espaldas a la cristalera y yo protegido por la pared, dominando el comedor minimal y funcional empero acogedor. Carlos asió su mantel unipersonal y observó profesional: «Salvamanteles firmes. Los limpias de una sacudida». Bebimos agua Aquabona del manantial Santolín (253 de residuo seco), que llegó muy fría, y tinto navarro Iratxe de año, un todoterreno que en la etiqueta recomiendan para acompañar comida mediterránea. Funciona bien. Hombre, si voy solo y me lo pimplo entero a la tarde me duele un poco el bolo, pero entre dos adultos entra de cine. De primero había cuatro...

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