Filetes de anchoas Leribe. Lamentable

(+10 rating, 2 votes)Cargando... Me pasaría la vida comiendo anchoas Sanfilippo. O mismamente Ortiz, más accesibles. Pero me gustan tanto que debería buscar otro curro para pagarme el vicio, y la coyuntura de marras no está para pensar en pluriempleo. No. Así, es frecuente que compre muchas latas de la más diversa calidad y precio, para compensar. La anchoa es un género en el que la calidad sí suele ir asociada a su precio, por lo que acostumbro a hacer la vista gorda y acompaño buen bonito, cebolla común y guindillas de Ibarra con género intrascendente, para qué negarlo. Hoy saladito, mañana bien armado de espinas, otro día de textura inadecuada… Total, que no soy un tiquismiquis en materia anchoil, que no me quejo por quejarme, que si saco a colación las vergüenzas de los “filetes de anchoas en aceite vegetal Leribe” es porque son muchas. Y reseñables, aunque la lata de 22 gramos cueste menos de un euro. Porque no se discute el precio, se discute la presencia, el sabor, la calidad. Lo primero que llama la atención de la referida conserva es su tamaño insignificante, apenas retazos de lomos, trozos minúsculos de filete, algunos ínfimos; entre uno y tres centímetros, la mayoría. Y si cerramos los ojos, ¿la cosa mejora? Pues no. Las dos latas que abrimos (dos, no una) presentaban un producto seco, reseco como la mojama. Y salado. Y desabrido. Lamentable. Señores de Yurrita e Hijos, S.A., piqué porque su sede está en Mutriku, en la carretera a Ondarroa, lo cual me ofrecía cierta garantía (estúpido de mí), pero no volveré a hacerlo. Cuánto mal hacen episodios así a la industria conservera. Terminada la lectura, le sobreentiendo advertido, apreciado lector.  (Cuchillo) El autor: CUCHILLO Es el pequeño de los Cubillo Brothers. Nació en 1991, en el mismo Bilbao, es más de salado que de dulce y acostumbra a disociar, con lo cual cambia de apariencia física con frecuencia. Como Robert de Niro antes de rodar Toro Salvaje, pero a lo...

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