Sidrería Muros (Nueva de Llanes). Cachopo, chuletón, fabes, patatas tres salsas y sidra. Comida ligera

Los amigos que trabajan la hostelería y el comercio en la zona del Oriente de Asturias cuando llegan estas fechas entran en un sentimiento ambivalente. Por un lado pueden empezar a descansar de un verano que suele ser, por la estacionalidad, de un ajetreo insoportable para los usos y costumbres slow de la zona. Los forasteros llegan, llegamos, con la prisa de las ciudades impregnada en la piel y no se dan cuenta (yo sí, pero poco) de que parte del encanto de Asturias es que su ritmo es más tranquilo, más sosegado, más sabio en definitiva. No pasa nada por esperar, nadie se ha muerto, que yo sepa, porque no le pongan la cerveza a los treinta segundos después de entrar en el bar. Luego hay otros ritmos que exasperan al hostelero astur (y si me apuran al de Pernambuco) y así me lo han contado con mucha gracia. Por ejemplo, esa familia foránea pecadora de la pradera que, en pleno mes de agosto, el mes en el que se puede hacer algo de caja, se pide dos mostos y se pasa toda la tarde en una terraza. Algo de eso pasó, recientemente,  en una zona portuaria, y el propietario del local harto de la situación acabó  arrojando la mesa a las aguas del mar cantábrico. Que todos tenemos nuestros límites, la amabilidad es un grado, pero tampoco conviene abusar. Y cuando llegan estas fechas, ya en el otoño, todo se torna melancólico. La temperatura fresca, la noche perfecta (con manta), llueve, hace sol (a veces) y puedes tomarlo (el sol) en un recoveco de alguna de las más de 30 playas que tiene el conceyu de Llanes. Las peleas por conseguir sitio en los sitios de comida se convierten en ofertas y en tranquilidad. Es comprensible que se reniegue de la estacionalidad, pero somos egoístas y nos encanta que nos pongan todo Asturias para el disfrute de unos pocos. Si ustedes se lo pierden es su problema, pero no lo hagan, se lo recomiendo....

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