Kaype-Quintamar (Barru). ¡Castigados sin tapa!

No sé si ustedes han tenido algún cachorro de perro; en su defecto para este experimento también sirve un niño. Si a ese cachorro (o niño) se le premia o se le castiga cuando hace las mismas cosas (cagar, llorar, saltar) de manera aleatoria,  el sujeto de la disciplina  (o del premio) acabará volviéndose loco, asocial, un psicópata en definitiva. Se preguntarán el porqué de esa prueba de conductismo de primero de EGB en una bitácora de gastronomía. No se impacienten,  hay una explicación. Esto tiene que ver con la, para nosotros, extraña costumbre  de algunos sitios de poner o no tapas a sus visitantes con las bebidas que sirven. No se sigue  una pauta, ni una regla, ni tan siquiera un método. Sólo hay una coincidencia en esa serie no estadística. El único del lugar castigado sin tapa suele ser el que esto escribe. Uno que, al contrario que Oscar Cubillo, no tiene la autoestima alta y no se ve guapo ni siquiera en compañía de insignes feos, tiende a pensar en extraños  castigos del destino o directamente en manías no confesadas por los propietarios de lugar. Ejemplificamos este comportamiento en un lugar que, aparte del castigo tapero, nos encanta. El Kaype Quintamar (nombre espantoso donde los haya) de Barru es un hotel con restaurante y terraza que tiene la fortuna de estar aposentado en un de los lugares más bellos de la ya de por si bella Asturias. En concreto,  su fantástica terraza, recientemente restaurada, está a 15 metros de las doradas arenas de la playa de Barru, una de nuestras preferidas.  Allí acudimos en chancletas al aperitivo del mediodía y pedimos sus excelentes rabas o simplemente unas aceitunas para que pase mejor la cerveza o el Martini. Una vez sentados, el tiempo pasa de manera indolente y todo se ve mejor, pero hasta que consigues que te hagan caso sus olímpicas camareras la paciencia se ve puesta a prueba. Y eso por no mencionar las tapas. Todos se llevan su correspondiente ración de...

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