Casa Navarro (Pámanes). De lo mejor de España

Estaba yo leyendo la revistilla dominical de Vocento y me clavé en la afirmación del maestro de la retórica y gourmet educado Manuel Martín Ferran que rezaba que los mejores callos de España los ponían en Casa Navarro, en Pámanes. Me levanté de la cama y le chillé a La Txurri que me debía llevar a esta afamada ‘casa de comidas’ ubicada entre Solares y Liérganes. ¡Y ya hemos ido dos veces! De memoria recuerdo la primera, en febrero y regada con Cerro Añón Crianza. Yo disfruté de dos segundos platos: manitas de cordero gelatinosas, delicadísimas y suculentas, más una cazuelita de callos que albergaba más vísceras de las aparentes. Eran potentes, picaban una pizquita y no decepcionaban, aunque no tenían nada que envidiar a los de mi madre y mi suegro. Durante la comanda La Txurri me intentó poner en ridículo ante el maitre: «Esos dos platos son iguales». Ella eligió sopa de pescado y lubina, y el maitre me vengó: «Eso sí que es igual». La sopa sabrosa tintineaba con sus tropiezos y la lubina estaba bien, sin más. De postre, queso y cafés.

Satisfechos y deseosos de contarlo en este blog, repetimos experiencia un sábado de noviembre. El local volvía a tener ocupadas todas sus mesas. El parking se veía abarrotado con Audis y tal, la barra de la planta baja se mantenía concurrida (ahí cuelgan fotos de Don Jesús Gil, el matador Ponce y otros ilustres clientes), y en el comedor de madera tenue del primer piso, donde refulge una foto firmada por el Rey, abundaban y alborotaban las familias con niños repelentes y chillones. «Muchos comen alubias», observó Susana. Ya, porque es de lo más barato y en Casa Navarro son especialistas en alubias rojas que ahí llaman caricos. De casualidad acudimos cuando los precios acababan de subir, pero aún así nos homenajeamos por 83,30 euros (no dejé propina porque el servicio es algo lento y estuvimos dos horas sentados, de 3 a 5, gozando del papeo pero sufriendo a los chavalucos y a los fumadores, aunque a estos les queda poco, je, je…).

Ya había estudiado la carta en su web y yo pedí una botella de medio litro de Legaris Crianza 2006 (13 euros, IVA incluido). La botella usual de 3/4  se encuentra de oferta a 13 euros en algunas tiendas escogidas. Es Ribera de Duero, de fruta negra, potente, 14 grados, astringente y oscuro. Maridaba con los primeros platos, que compartimos: almejas de Santoña a la marinera (14), homogéneas, grandes, duras, gordas, saladas algunas, con escasa salsa y bastante perejil; y huevos estrellados (8,70), sabrosos con sus puntillas, poco hechos y servidos sobre un tropel de patatas fritas finas en un conjunto de rechupete.

De lo mejor de mi vida

Esperando entre los platos mirábamos los chuletones que traían a las mesas vecinas para que los comensales los prepararan a la piedra y al gusto, las sopas de pescado en sus recipientes que no se dejan sobre la mesa para repetir, las solicitadas alubias… Y llegaron nuestros segundos. Un solomillo con salsa de queso (18,50) que a ella le pareció «muy rico», cortado en dos rodajas para que le quedara muy hecho, sin patatas pero con su recipientito aparte lleno de crema de queso «riquísima» y unos pimientos verdes asados que me cedió. Y yo, que lo había reservado por teléfono, esperé contento mi lechazo asado (16,30). Buah… uno de los mejores de mi vida. Olía de maravilla y era un costillar generoso. «Me estoy llenando solo con verlo», dijo La Txurri. No estaba acompañado por ensalada y sí con unas patatas fritas que resultaron excelsas con los huevos rotos de los entrantes compartidos y que, aunque eran las mismas, parecían una vulgaridad como guarnición del ovino. Su carne estaba tiernísima, jugosísima, la piel tostada, fácil de cortar… ¡Y me tocó el riñón, ñam-ñam!

De postre cafés y una especialidad de la casa, brazo de gitano (4,60). El bizcocho finísimo llevaba canela y crema de arroz con leche, y reposaba esponjoso y fenomenal, aunque ella lo sacó de la boca por saberle demasiado dulce. Y con ese bizcocho seguimos ruta hasta Suances, que mola mazo (y yo iba imaginando en una probable tercera vez en Casa Navarro: sopa de pescado, quizá fritos de la casa que le hacen ilu a ella, rape si Susana me obedece, que sería raro, gallo de corral, más manitas de cordero si yo tuviera saque…).

(Oscar Cubillo)

Barrio La Lastra, 66; Pámanes (Cantabria)

942 52 82 32

Web de Casa Navarro

0 Comentarios

Trackbacks/Pingbacks

  1. Casa Navarro (Pámanes). Doble por sencillo « LO QUE COMA DON MANUEL - [...] su día escribimos del Casa Navarro, un restorán cántabro que sintetiza todo lo apreciado en la tradición culinaria española:…

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.