Preguntas sin aliñar: DIEGO VASALLO

Mar 29, 17 Preguntas sin aliñar: DIEGO VASALLO

“Como espera la lluvia un árbol enfermo, te esperaré en la puerta de embarque del amor eterno, hasta el último momento”. El desgarro continúa presidiendo la obra más reciente de Diego Vasallo (Donostia, 1966), autor en su día de himnos pop de Duncan Dhu como ‘Cien gaviotas’ y ‘Esos ojos negros’. Hoy colecciona recaídas, dibuja esperanzas marchitas y su angustioso universo creativo está poblado por corazones con costurones, culpas, almas mojadas, fracasos, copas rotas, desconsuelo, mapas borrados, ganas de tener ganas, pasados dolorosos, estelas de infelicidad, futuros tapiados, timbas amañadas, perdedores, notas a destiempo, presentimientos, lágrimas, flores marchitas y mentiras, malditas mentiras que nunca son verdad.

Lo acredita ‘Baladas para un autorretrato’ (Subterfuge Records), un álbum donde asoman ecos fronterizos, brisa del este, alt country y más sones folclóricos. Su cielo esparce tristeza y él continúa asomándose a los abismos cotidianos, sigue entonando canciones en ruina. Está en forma, Diego.

PD: Diego Vasallo actuará mañana miércoles, 30 de marzo de 2017, en Madrid (Café Berlín, 21:00 horas). Y lo hará, además, con su banda al completo.

Diego Vasallo fotografiado por Claudio Álvarez, en Malasaña.

Diego Vasallo fotografiado por Claudio Álvarez, en Malasaña.

“UNA BUENA DIGESTIÓN DA CLARIDAD MENTAL, BIENESTAR EMOCIONAL”

¿Quién cocina en su casa?

Yo me hago mi sencilla comida macrobiótica, de supervivencia, entre semana; mi novia, que cocina bastante mejor, los fines de semana.

Diego Vasallo, ¿cuál es el plato que borda, cuál es su as en la manga?

Tanto como bordar… digamos que las lentejas no me salen mal. A mí me gusta comer lo que me sienta bien, los caprichos en la comida los abandoné.

Desayuno ideal.

Crepe de copos de avena con leche de arroz relleno de concentrado de manzana, unas almendras tostadas y un café de cereales.

¿Cuáles son sus platos favoritos, cuáles pediría como última voluntad?

Mis platos son realmente simples: arroz o cualquier cereal integral, verduras y algo de legumbre. Para mí una tortilla de calabacín ya es un lujo.

¿Cocina tradicional o tecnoemocional?

Cocina tradicional macrobiótica, sencilla y espiritual; yo, de momento, me he quedado en lo de sencilla.

¿Comparte que el sabor es lo más importante a la hora de sentarse a la mesa?

No, eso me parece una degeneración de la sociedad de la abundancia en la que estamos inmersos. Hemos perdido una noción tan simple y básica como la de que comemos para alimentarnos, algo propio de sociedades en decadencia. Lo más importante es el equilibrio de nutrientes, la relación entre ellos y comer con tranquilidad. Una buena digestión da claridad mental, bienestar emocional. En cuanto a la presentación, es importante, forma parte del ritual que es sentarse a comer, algo que nos une a la tierra y al mundo.

Propuestas de Km. 0, entre los favoritos de Diego Vasallo (fotos: Cuchillo)

Propuestas de Km. 0, entre los favoritos de Diego Vasallo (fotos: Cuchillo)

Restaurantes preferidos.

En Donostia, como vegetariano, me gusta el Km.0. El Elosta es un japonés- peruano muy bueno. En Binisafua Sant Lluis (Menorca) me gusta mucho un tailandés de comida casera que se llama La Boyera.

Si tiene visita, ¿qué bares y/o restaurantes le gusta ‘enseñarles’ en su ciudad?

En Donosti es inevitable enseñar algún bar de pinchos, aunque yo ya casi no los pruebo. Me gustan los tradicionales, como La Viña, o las tascas y bodegas de toda la vida, como el Muguruza, en Pasaia, que por desgracia están desapareciendo. Hoy todo el mundo quiere hacer pintxos de diseño.

Bocadillo preferido.

Pan de centeno tostado con tofu a la plancha, lechuga y tamari (salsa de soja).

¿Con quién compartiría una buena botella?

Con mi novia, con algún amigo. Prefiero vino, o cerveza si es antes de las ocho de la noche. No bebo de día.

¿Cuál es su disco, artista o música preferida para amenizar una comida memorable?

Algo de Françoise Hardy, o Jobim, o Richard Hawley, pero después de comer, durante la comida no hace falta música.

La bella Françoise Hardy (foto: es.pinterest.com)

La bella Françoise Hardy (foto: es.pinterest.com)

¿La gastronomía vive inmersa en una burbuja que no tardará en explotar, o aún tiene que ganar protagonismo, presencia, ‘importancia’ en nuestra sociedad?

Sinceramente, creo que su importancia ahora está sobrevalorada. Parece que no tenemos medida, cuando se descubre algo se lleva al límite. La gastronomía es una parte de la cultura del país, que ya es mucho. Me interesan las gastronomías locales y tradicionales, la moda del diseño contemporáneo aplicado a la comida me cansa. La forma de cocinar, de construir casas, de vestir, su música, claro, dice mucho de los pueblos.

Baladas para un autorretrato

¿Cuál fue su intención al grabar ‘Baladas para un autorretrato’?

Grabar discos sirve, además de para quitarte un puñado de canciones de encima, para probar esas ideas fantásticas con las que llevas tiempo especulando y ver cómo muchas se estrellan, quedando lo esencial, música sin rodeos, canciones con todas sus miserias a cuestas y también su brillo, como la vida.

La edición en CD llegará al mercado cinco meses más tarde que el vinilo y el casete. ¿Por qué? ¿Está usted peleado con la tecnología y sus adelantos?

No, en absoluto, aunque no soy ningún experto en nuevas tecnologías. Hay ya una edición en CD del disco que acompaña a un libro de poemas y dibujos que publiqué en otoño, ‘Al margen de los días’. Ahora sale una edición en CD que se pueda comprar independiente de otros formatos. Y hemos grabado dos temas nuevos que se añaden a los ocho anteriores.

¿Cabe un camino de vuelta en su alejamiento progresivo del pop?

No lo sé, pero lo veo difícil, ya casi no escucho lo que se entiende por música pop, arreglos, estribillos luminosos y esas cosas. Me alimento de blues, rock and roll primitivo, tangos, canciones menorquinas… Aunque ha habido tantos giros en mi carrera que ya no aseguro nada.

Hay muchas leyendas en torno a Diego Vasallo. ¿Hasta qué punto ha perdido el interés por la música? ¿Preferiría retirarse y dedicarse exclusivamente a pintar?

Todos los días pienso en dejarlo, me encantaría dedicar todo mi tiempo a la pintura, pero hasta el momento siempre ha habido algo que me ha llevado a volver a entrar en un estudio de grabación. Quizás es simplemente que lo llevo haciendo desde los 19 años, y soy un animal de costumbres. Pero no he perdido el interés por la música, me sigue atrapando. Al final siempre pienso, ¿cómo voy a privar al mundo de tanta belleza? Soy un ser débil.

Hace años me dijo (en una entrevista para El País) que la tristeza era el lado del arte que le atrapa. ¿Sigue siendo así?

No, ya no. De la tristeza pueden surgir grandes obras de arte, pero no es necesario pagar tan alto precio. Lo que sí me ha creado cierta adicción son los paseos por la melancolía, asomarte a esos estados crepusculares, llenos de bruma y atardeceres, horizontes de colores apagados, lugares donde quedarte a vivir.

Si digo que la gente está preocupada, mentiría, porque hoy la gente no se preocupa por nada, pero ¿vive Diego Vasallo en permanente invierno?

No, prefiero el comienzo del otoño, allí sí me instalaría; la luz declinando, percibiendo un cambio en el aire, dejando que el tiempo pase de largo, eso sí es vida.

Conciertos de Diego Vasallo

¿Cómo es hoy día un concierto de Diego Vasallo?

Tengo el placer de contar con una magnífica banda que arropa las canciones y las lanza a través de terrenos enfangados de blues, country folk y viejo rock & roll. Suena algo crudo y primitivo. Las canciones antiguas suenan con energías renovadas.

¿Qué tiene entre manos, en qué otros proyectos está metido ahora, al margen de la promoción de ‘Baladas para un autorretrato’?

Estoy preparando una exposición que se inaugura el 7 de julio en Guadalajara, en el museo Francisco Sobrino. Presentaré pinturas de los últimos años.

¿Qué le gustaría ser de mayor?

Me gustaría pintar y volver a los comics; una novela gráfica quizás, quién sabe, falta aún mucho para eso.

(Igor Cubillo)

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IGOR CUBILLO

Periodista especializado en gastronomía y música. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y, puestos a hablar, colabora con Radio Euskadi (‘La Ruta Slow’), dirige Lo Que Coma Don Manuel, aún escribe de música en Kmon y de comida en Gastronosfera y Ondojan, y la buena gente de eldiario.es cuenta con sus textos coquinarios en distintas ediciones.

Vagabundo con cartel, ha pasado la mayor parte de su existencia en el suroeste de Londres, donde hace casi 30 años empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para El País, Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree y alguna otra trinchera.

Como los Gallo Corneja, es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Y si es por él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender.

Ah, tiene perfil en Facebook, en Twitter (@igorcubillo) y en Instagram (igor_cubillo), pero no hace #FollowBack ni #FF. Se le resisten ciertas palabras y acciones con efe. Él sabrá por qué…

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