Itsas Azoka (Leioa). Bien, pero necesita pulir algunos detalles

May 13, 13 Itsas Azoka (Leioa). Bien, pero necesita pulir algunos detalles

Publicado por en Bizkaia, Euskadi

Hace dos fines de semana nos acercamos al Centro Comercial Artea con la sana intención de comer de una manera diferente en Itsas Azoka, que ha traído a Bizkaia un modelo que ya se podía disfrutar en otros lugares y, a priori, parecía interesante. Se trata simplemente de un restaurante en el que, al igual que en la pescadería de la esquina, nada más entrar te toca coger número, aunque a mí siempre me ha gustado más lo de preguntar ¿quién es la última? Con el número en la mano, toca esperar a que la amable pescadera nos atienda, igual demasiado (solo hay una persona atendiendo) , y ahora es cuando nos entra la duda de qué elegir, pues la variedad es amplia: langostinos normales, langostinos tigre, carabineros, vieiras, mejillones, gambas, cigalas, percebes, almejas, caracolillos, quisquillas, pulpo… De segundos también estaban sobrados: bogavante, txitxarro, merluza, besugo, lubina, rape e incluso, para quien lo desee, diversas carnes. El proceso es simple, tú eliges el producto, pagas y ellos cocinan. Te dan una chapita con un avisador y cuando el pedido va saliendo lo recoges y a ir comiendo. En otro mostrador adquieres la bebida y el pan, y después, ya al final, los postres. Además, te dan diferentes números, para no juntar los primeros con los segundos y poder comer con tranquilidad; eres tú quien les avisa cuando quieres que se ponga en marcha el segundo plato. Nosotros nos decantamos, de primero, por caracolillos (20 euros/kilo), carabineros (65), langostino normal (39,95), langostino tigre (65), almejas a la marinera (48,50), pulpo (20, la ración) y unas vieiras gratinadas (4, la unidad). Y posteriormente una lubina (32 euros/kilo). La calidad del producto es buena y la cocina funciona bien. Ni uno solo de los platos estaba mal cocinado o tenía alguna pega, pero lo que fallaba ligeramente era el servicio. Probablemente sean errores de juventud, pues sólo llevaba abierto una semana, pero convendría que estuviesen atentos. Como anécdota, contar que cuando nos dirigimos a por la ración de pulpo, pues nuestro...

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